BLOG VECINAL ORIENTADO A LA DEFENSA DE LA CALIDAD DE VIDA DE QUIENES VIVIMOS EN EL NOA Y EN PARTICULAR EN LA HERMOSA CIUDAD DE SALTA "LA LINDA".
Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

30 de noviembre de 2017

El glifosato afecta a tus bacterias intestinales


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MICROBIOTA

El glifosato afecta a tus bacterias intestinales

Detrás de los problemas de salud que provocan las alteraciones de la microbiota podría haber un factor oculto: la exposición al glifosato, el herbicida más utilizado actualmente en la agricultura.

El glifosato es uno de los herbicidas más utilizados en agricultura y, según Stephanie Seneff, investigadora del Massachusetts Institute of Technology, altera la microbiota y está probablemente detrás de la epidemia de sensibilidad al gluten, diabetes, Alzheimer, enfermedad de Crohn y muchas otras enfermedades.
El glifosato, enemigo de la microbiota

Este efecto del glifosato lo explica en un estudio publicado en Entropy en 2013 junto al investigador independiente Anthony Samsel.

Los investigadores sugieren que el herbicida interfiere en la síntesis de aminoácidos aromáticos por parte de la microbiota, impide el transporte de compuestos azufrados e inhibe una enzima (citocromo P450) desintoxicante. Estas acciones biológicas podrían desencadenar los procesos que llevan a muchas enfermedades metabólicas y degenerativas neurológicas.

Uno de los argumentos que se utilizan para defender que el glifosato no afecta a la salud humana es que en las plantas actúa por una ruta metabólica que no existe en los animales: la ruta del ácido shikímico, necesaria para sintetizar los aminoácidos esenciales aromáticos (fenilalanina, tirosina y triptófano).



SALUD INTESTINAL
¡La microbiota intestinal es la clave!

Sin embargo, según Seneff y Samsel, esta ruta sí está presente en las bacterias intestinales. Dadas las importantes funciones que la microbiota cumple en el organismo –ayudar a la digestión, sintetizar vitaminas, eliminar tóxicos, modular la inmunidad o prevenir la permeabilidad intestinal–, no parece descabellado sospechar que el impacto del glifosato en las bacterias intestinales pueda tener perniciosos efectos en la salud.
Más problemas para eliminar tóxicos

La inhibición del citocromo P450 por el glifosato es, según los autores, otro factor de su toxicidad en animales mamíferos al que suele prestarse poca atención. Esta enzima cumple funciones biológicas fundamentales, entre ellas la de eliminar compuestos químicos tóxicos del organismo.

Esto implica que el glifosato podría agravar el daño que provocan otros residuos químicos y tóxicos medioambientales presentes en los alimentos.
En Europa se pide su prohibición

La Unión Europea ha revisado a finales de año la situación legal del glifosato(principal ingrediente del plaguicida Roundup, de Monsanto, propiedad de Bayer) y ha decidido renovar la licencia para su comercialización por otros cinco años, después de los cuales debería retirarse del mercado.



CULTIVOS LLENOS DE QUÍMICA
5 años más para decir adiós al glifosato, el herbicida de Monsanto

Los gobiernos europeos discrepan sobre la necesidad de prohibirlo. Los expertos de Francia y Holanda, por ejemplo, están a favor y su papel ha sido decisivo a la hora de limitar el plazo por el que se renueva la licencia.

La única manera de reducir la intoxicación con glifosato es preferir los alimentos ecológicos.


FUENTE

29 de noviembre de 2017

Mortandad masiva de flamencos en el NOA



Publicado por Eco Sitio

Denuncian una emergencia sanitaria por la muerte de flamencos en el NOA

Fecha de Publicación: 27/11/2017
Fuente: Informe Salta
Provincia/Región: NOA


Lo hizo la Fundación Yuchan a través de las redes sociales, mostrando una masiva mortandad de aves silvestres entre ellas los flamencos altoandinos.

La Fundación Yuchan a través de su página de Facebook denunció una emergencia sanitaria en el noroeste argentino tras la mortandad masiva de distintas especies de aves, entre ellas el flamenco andino. Pidieron a la comunidad que si logran detectar zonas con esas características tomen fotografías.

“Estamos recibiendo información desde distintas provincias del noroeste y vemos una emergencia sanitaria de aves silvestres cuyo origen y alcances no han sido establecidos aún”, informaron. Explicaron haber recibido fotografías de distintas zonas.

En el pedido boga por el flamenco altoandino, haciendo especial hincapié en no tocarlos porque ante “una emergencia sanitaria de fauna silvestre debe considerarse de origen infecciosos hasta que se demuestre lo contrario por eso es importante respetar mínimamente medidas de bioseguridad, tanto para no propagar algún agente patógeno a otros sitios con aves, como para no ser afectado por alguna zoonosis (agentes transmisibles al hombre)”.

Anunciaron que circulan fotos de flamencos “perdidos” que han aparecido en sitios inusuales y sin lagunas de las provincias de La Rioja, Catamarca y Salta “por ahora no sabemos en qué condición física se encuentran porque no hemos tenido acceso a ellos, sólo hemos visto fotos, la mayoría corresponden a Flamencos Andino o Parina Grande. Podría tratarse nuevamente de individuos débiles que “aterrizan” donde pueden porque no tienen fuerzas para llegar a los humedales de parada o de destino”, explicaron.

“Sí sabemos es que en las lagunas altoandinas y puneñas de Argentina donde siempre se congregan, alimentan y reproducen los flamencos altoandinos desde mediados de primavera hasta comienzos de otoño, se ha iniciado un intenso proceso de prospección y exploración minera, fundamentalmente de litio, sin planificación adecuada ni controles suficientes desde febrero de 2016. Esto ya está afectando los hábitats estivales, ya que la minería de litio es una minería de agua que dejará al Altiplano sin humedales y sin humedales no hay flamencos, ni otras formas de biodiversidad que dependen de estos oasis, ni comunidades locales, ni ganadería de camélidos, ni turismo”.

26 de noviembre de 2017

Grave situación ambiental en Salta con empresa de agua




Buscan una nueva forma de remediar el daño ambiental

Fecha de Publicación: 25/11/2017
Fuente: El Tribuno (Salta)
Provincia/Región: Salta

El lunes de la semana pasada el Concejo Deliberante de Salta capital presentó una denuncia contra Aguas del Norte por los piletones ubicados en el barrio 17 de Octubre, en la zona norte de la ciudad.

"Nosotros presentamos una denuncia ante el Ministerio de Ambiente y Producción Sustentable de la Provincia, conforme a la Ley 7.070 de protección del medio ambiente, que establece que en el caso de que un funcionario tome conocimiento de un daño ambiental lo denuncie. En la misma esgrimimos el principio de "contaminador pagador", que significa que quien genere una alteración ambiental no permitida deberá pagar por las acciones de prevención y será responsable de los daños ocasionados. Solicitamos al Ministerio, en este caso, que la empresa Aguas del Norte lo haga", explicó a El Tribuno el presidente del Concejo Deliberante, Ricardo Villada.

"Le pedimos al Ministerio de Ambiente, como autoridad de aplicación, que verifique el daño, lo cual se logra con una visita. También buscamos que se ocupe de intimar, aplicar sanciones para que quien lo produjo lo repare, a fin de que la situación cese. En caso de que no avancemos, recurriremos a la Justicia", recalcó.

"Muchos años atrás los piletones eran utilizados para desechos cloacales por la empresa de aguas. Luego se dejaron de utilizar y se construyó una planta depuradora mucho más atrás. El problema es que los piletones quedaron ahí y nadie se hace responsable. En 2007 el Concejo Deliberante sacó una resolución que expresaba que la empresa debía hacerse cargo y dar una solución, pero pasaron 10 años y el agua sigue ahí. La situación se agrava y por esa razón presenté este último proyecto con el fin de que el Concejo presente la denuncia. Los concejales apoyaron la misma", detalló el concejal.

"Me contacté con la empresa Aguas del Norte tras visitar el barrio a principios de este año y me explicaron que habían realizado estudios desde una universidad y que los líquidos se drenarían solos, que iban a terminar secándose, pero ya pasaron 10 años desde que el Concejo sacó la primera resolución y el problema continúa", sostuvo.

"Las lluvias alimentan los piletones. El problema no retrocede, no se drena nada, la contaminación es tremenda y, para peor, el lugar es utilizado como microbasural, porque hay gente que lleva hasta animales muertos y los deja ahí", describió el concejal.

Desde Aguas del Norte
"Las autoridades deben eliminar, sacar estas aguas contaminadas que están detenidas aquí. Tienen que rellenar los piletones, que le causan daño a todos los vecinos de la zona norte. Cuando comience la época de lluvias será un caos", anticipó Ricardo Mamaní, uno de los vecinos de la zona afectado por la contaminación y los insectos.

Desde el área de Comunicaciones de la empresa Aguas del Norte, en tanto, expresaron a El Tribuno que están dispuestos a aportar información del caso, con datos específicos sobre investigaciones al respecto y que brindarán una respuesta que está siendo elaborada desde el departamento legal de la empresa en los próximos días.

Problema sin resolución
En 2007, mediante una resolución, el Concejo Deliberante solicitó a la empresa Aguas del Norte la urgente solución a las filtraciones de desechos almacenados en los piletones del barrio 17 de Octubre. El líquido llega a las napas subterráneas y también contamina los suelos. Esto produce problemas como sarna y alergia.
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20 de noviembre de 2017

Biopiratas en Córdoba: la batalla por los yuyos




Biopiratas en Córdoba: la batalla por los yuyos

16 noviembre, 2017 por Redacción La Tinta

Caminando por las sierras, tal vez usted se haya cruzado con los emisarios de un negocio inmoral que supera los 80.000 millones de dólares en todo el mundo: la biopiratería.

Por Daniel Díaz Romero para Sala de Prensa Ambiental

Stella Maris Luque, investigadora y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, manifiesta que “Instituciones, laboratorios y empresas alemanas, canadienses y norteamericanas realizan relevamientos de flora y fauna autóctona y, en forma sostenida, tientan económicamente a investigadores cordobeses para sus trabajos de biopiratería. Es una práctica habitual”, afirma.

Así, comienzan a documentarse casos en donde grandes consorcios multinacionales extraen -sin atender a ningún criterio jurídico o acuerdo internacional- muestras de suelos, plantas, hongos, agua e insectos que después, procesan en sus laboratorios, y sirven para producir nuevas enzimas, proteínas, materiales y sustancias.


Batalla por los yuyos

Poleo, ajenjo, algarrobo, tomillo, aloe y demás especies son empleados para aliviar dolores y apaciguar enfermedades. La visión convencional de ver en los bosques solamente suelos y madera ha cambiado; nuestros montes son verdaderos laboratorios naturales, farmacias vivientes y bibliotecas sin clasificar.

Cortezas, raíces, tallos, flores, hojas, frutos y semillas son utilizadas en infusiones, vapores y jarabes. De ellos se extraen gomas, gelatinas, lípidos, jugos, estimulantes, taninos, aceites, resinas, bálsamos, enzimas y vitaminas, además de tinturas, alimentos y vinos medicinales.

Tal vez, nuestros campesinos y serranos, estén sentados en un banco de oro, sin saberlo. Es que los recursos genéticos no se ven, pero están allí y se calcula que el 80% de la población rural hace uso de plantas medicinales y recursos de la medicina tradicional.
Pero la carencia de estudios para identificar y registrar todas las especies en nuestro territorio provincial, hacen que se transforme en un arca abierta para la biopiratería, porque ni siquiera sabemos que están despachando algunos investigadores e instituciones, hacia sus laboratorios en el exterior.

“Aunque existe el criterio de que la naturaleza no se puede patentar, en Estados Unidos hay tendencia a registrar todo y, si es necesario, apelan al contrabando de especies silvestres”, afirman los expertos en el tema.

Es que ahora hasta los genes se registran. Las estadísticas son apabullantes: se estima que un 25% de las medicinas que se venden en Estados Unidos provienen de compuestos extraídos de 40 plantas y que, hasta ahora, sólo se ha estudiado el 1% de las 250.000 especies de flora conocidas en el mundo.


Si es Bayer…

La doctora Cristina del Campo, ex-jefe del área jurídica de la Agencia Córdoba Ambiente, comenta que en noviembre de 1999 la Aduana detectó, en el Aeropuerto de nuestra ciudad, un cargamento ilegal de cactus protegidos por envoltorios de la industria farmacéutica Bayer. El envío tenía como destino Italia y era remitido por un investigador de del Facultad de CIencias Exactas, Físicias y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba.

La ex-funcionaria, testimonia que la provincia debió invertir mucho dinero para reimplantar los ejemplares que intentaban sacar ilegalmente del país, tras lo cual, agrega que “Muchos convenios y acuerdos de investigación entre Instituciones de nuestra provincia y organismos internacionales generan un campo abierto para el saqueo de nuestros recursos naturales”. La abogada dice: “Los investigadores, creo, no son conscientes de este peligro cuando prestan colaboración para estos proyectos.”

Mientras esto sucedía en nuestra provincia, el secuestro de una planta peruana, por parte del gobierno japonés, de gran utilidad y poco conocida, motivó un escándalo en los medios de comunicación de ese país. El Yacón, vegetal nativo de los Andes y pariente del girasol, tiene sabor dulce pero no engorda, por lo que este vegetal podría suplantar a cultivos, como la caña de azúcar.

Viendo este enorme mercado potencial, los japoneses investigaron y patentaron derivados de aquella planta por más de una década. A principios de este año, cuando el escándalo del Yacón inquietaba, la FAO trabajaba para apelar, legalmente, el patentamiento de una variedad de un cereal mexicano, por parte de una empresa de semillas estadounidense.


Capitán garfio

El problema es mundial. Tal saqueo del patrimonio natural y genético en los países subdesarrollados logró que Malasia, acorralada por la biopiratería, establezca la entrega de los premios “Capitán Garfio”, que denuncia públicamente a los principales responsables de este comercio espurio. ¿Quién está monopolizando sus genes o patentando sus plantas?, preguntan.

Ya no necesitan extraer toneladas de plantas. Ahora, de una pequeña hoja se puede regenerar una planta completa. Basta una minúscula hojita para conocer toda su composición y reconstruir el vegetal completo. Por eso, la urgencia de proteger nuestros derechos biológicos. “Necesitamos invertir en bancos de germoplasma y hacer inventarios de lo que tenemos”, sostienen los especialistas, porque ecosistemas enteros están bajo la voracidad de los mercaderes extranjeros que encuentran cómplices incautos en nuestras Universidades y Centros de Ciencias.
No traen espejitos de vidrio, sino subsidios para nuestros afligidos investigadores, y con ello, manipulan su trabajo y conocimientos.

La bióloga Stella Maris Luque, recuerda que en un Encuentro de Biodiversidad realizado en Córdoba, el Jardín Botánico Real de Kew, presentó una propuesta a un grupo de docentes e investigadores de la Universidad, ofreciéndoles formación técnica, medios de movilidad, y recursos financieros.

“Es muy tentador porque tenemos escasos recursos”, reconoce y luego explica que: “La defensa de nuestra biodiversidad, del agua, de los recursos energéticos, la efectuamos con subsidios muy reducidos y, a través de esos financiamientos externos, podemos comprar un auto para nuestras investigaciones en el campo o alguna computadora para la Facultad”. Sin embargo, advierte que “Debemos estar alertas y ponerle freno a esto porque, de manera encubierta, se entrometen en el manejo de nuestros recursos”. A cambio, dice la investigadora “Tenemos que dar un listado de especies y dejar que ellos intervengan en el manejo de las variedades y del germo-plasma que sacan de los sistemas naturales de Córdoba. Es venir y meter la mano en nuestro patrimonio natural, por eso dijimos que no, a pesar de nuestras carencias”, expresa la bióloga.

El instituto botánico inglés, que realizó la propuesta, recibe más de 2500 paquetes de semillas del mundo entero al año. Un naturalista afirma que el Jardín Botánico Real saquea, sin contemplaciones, el planeta entero.
¿Las plantitas son ajenas?

Los cordobeses, no conocemos el valor de las especies que conforman nuestra biodiversidad agrícola y silvestre: “Si queremos saber que recursos naturales tenemos, la investigación debe partir de nuestras necesidades para manejar esos saberes estratégicamente, no como siempre, que abrimos las puertas para que se lleven todo”, asegura la docente universitaria.

Esta metodología de bio-piratería, también incluye la apropiación del conocimiento tradicional, relacionado con plantas y semillas, por parte de empresas agroindustriales, farmacéuticas o de industria biotecnológica. “Se van a llevar la información y el manejo de nuestro germoplasma. Hoy, encontramos que en Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja, por diferentes vías, esta gente concreta su propuesta: financian la formación de Centros de Biodiversidad, con los cuales acceden a conocer los componentes nativos de la flora y la fauna. Me atemoriza dejar en manos de extranjeros nuestros recursos naturales”, concluye Luque.

*Por Daniel Díaz Romero para Sala de Prensa Ambiental.


FUENTE: https://latinta.com.ar/2017/11/biopiratas-cordoba-yuyos/

11 de noviembre de 2017

SALTA. Denuncian afección a la salud en Vertedero San Javier


Denuncian afección a la salud en basural salteño
Publicado por Eco Sitio |

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Denuncian que el vertedero San Javier enferma a los niños de barrio Justicia

Fecha de Publicación: 11/11/2017
Fuente: La Gaceta (Salta)
Provincia/Región: Salta

Los vecinos de la zona sudeste de la ciudad afirman que sus hijos sufren problemas respiratorios y tienen enfermedades en la piel. “Acá es normal que los chicos tengan ronchas", cuentan.
La trinchera de basura del Vertedero San Javier, plazas y canchas de fútbol plagadas de residuos, muchos yuyos y pocos árboles rodean a Justicia, un barrio situado en la zona sudeste de la ciudad, donde más de 350 familias viven sumergidas en un tierral que los margina y, según cuentan, los enferma.
Sostienen que respiran un aire contaminado con el que están obligados a convivir y que repercute en la salud, especialmente de los niños y niñas con bajas defensas. “Acá es normal que los chicos tengan ronchas y granitos”, relata una vecina.
Justicia es un barrio relativamente nuevo. Desde hace cinco años está habitado por familias que antes vivían en el asentamiento San Juan. Llegaron allí luego de que el Gobierno de la provincia, a través de la Secretaría de Tierra y Hábitat, les entregara 356 módulos habitacionales, que algunos pudieron ampliar.
No tienen un centro de salud donde atenderse. Lo más cercano es el Hospital Papa Francisco o las salitas de villa Solidaridad y Primera Junta. Además, hace tiempo piden que se asfalte la calle por donde circula el colectivo. Piensan que de esa manera pueden evitar que se levante la polvareda que, según ellos y los médicos que atienden a sus pequeños, está contaminada de hongos y bacterias que ocasionan enfermedades dermatológicas y problemas respiratorios.
LA GACETA visitó Justicia y conversó con cuatro mamás Aída González, Vanesa Silvestre, Fernanda Chocobar y Mariel Nolasco, que contaron cómo es vivir al margen y en el olvido de la sociedad. 

Daño causado a las abejas por los insecticidas neonicotinoides


     


Se recrudece el debate en torno al daño causado a las abejas por los insecticidas neonicotinoides
noticiasdeabajo
19 horas ago

Por Daniel Cressey, 8 de noviembre de 2017

nature.com

Maj Rundlöf recuerda el momento en que cambió de opinión sobre los neonicotinoides. En diciembre de 2013, en su oficina de la Universidad de Lund en Suecia, ella y el estudiante de postdoctorado Georg Andersson estaban investigando los datos de su último estudio. Fue concebido para probar lo que les ocurriría a las abejas si se alimentaban de cultivos tratados con neonicotinoides, los insecticidas más utilizados en el mundo. “No esperaba ver ningún efecto, para ser sincera,”dice Rundlöf.

El polen y el néctar de las colmenas de abejas melíferas (Apis mellifera) no se vieron muy afectados por las sustancias químicas, según el estudio (1). Pero los datos sobre los abejorros (Bombus terrestris) revelaron una historia diferente. Las colonias de abejorros que no se habían alimentado con las cosechas tratadas parecían normales: estaban recogiendo alimento para sobrevivir al invierno. Pero en las colonias expuestas a los neonicotinoides, la gráfica de crecimiento era una línea uniforme.

Cuando el estudio sueco se publicó en abril de 2015, ocupó los titulares en todo el mundo. Fue el primero en demostrar que los productos químicos neonicotinoides -conocidos como neónicos- podrían dañar a las abejas de utilizarse en los cultivos agrícolas.

Las poblaciones de abejas están disminuyendo en muchas partes del mundo, una señal preocupante para los cultivos y las plantas silvestres que dependen de estos polinizadores para su supervivencia. Los parásitos, las enfermedades y la disminución de los recursos alimentarios son los principales sospechosos. Pero un vínculo con los neónicos se ha convertido en un importante punto de inflexión.

Incluso antes de que los resultados de Rundlöf fueran conocidos, la Unión Europea impuso fuertes restricciones a los tres neónicos más ampliamente utilizados en los cultivos con flores -plantas que podrían ser atractivas para las abejas- en medio de la creciente preocupación de que estos productos químicos pudieran dañar a los polinizadores. Los neónicos que vieron restringido su uso fueron imidacloprid y clotianidina, fabricados por el gigante agroquímico Bayer, y tiametoxam, fabricado por Syngenta. Pero los agricultores, la industria agroquímica y algunos científicos señalaron que la moratoria era de carácter provisional y se basaba en pruebas limitadas, recogidas en su mayoría a partir de pruebas de laboratorio.

Desde la publicación del artículo de Rundlöf, los estudios que muestran el daño causado por los plaguicidas en el campo han ido aumentando, y las organizaciones ecologistas han exigido prohibiciones más amplias. Las agencias reguladoras pronto decidirán qué hacer con los neónicos, que tienen un mercado mundial valorado en más de 1.500 millones de dólares al año. Este mes, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria de la UE debe completar una reevaluación de las pruebas para restringir la entrada de neonicotinoides; la UE tendrá que decidir entonces qué medidas adoptar. Se espera que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidoscomplete su propia revisión de los insecticidas el próximo año. El parlamento francés ha aprobado una ley que prohibiría los neonicotinoides en 2018, aunque se permitirán algunas excepciones.

Pero los grupos industriales y algunos científicos dicen que las evidencias aún no son concluyentes. La situación es complicada: algunos estudios muestran daños a algunas abejas en algunas circunstancias, mientras que otros no encuentran ningún daño. Los resultados parecen verse afectados por muchos factores, incluyendo las especies de abejas y los tipos de cultivos involucrados. Los científicos que trabajan en la cuestión dicen que el tema se ha vuelto demasiado intrincado: cualquier estudio nuevo es reconocido por unos u otros y defendido o rechazado según el caso. Incluso los resultados del mayor estudio sobre el tema, financiado por la industria agroquímica, no logró llegar a un consenso. Publicado este año (2), obtuvo nuevas recriminaciones – incluyendo quejas de los que lo financiaron, que criticaron el estudio por el que habían pagado. En última instancia, es probable que las decisiones políticas o regulatorias resuelvan el asunto antes de que las partes enfrentadas lleguen a un acuerdo, dice Sainath Suryanarayanan, entomóloga y socióloga de la Universidad de Wisconsin-Madison que ha estudiado el tema de la salud de las abejas. “Es un patrón común en los debates sumamente polémicos y polarizados “, afirma.

El insecticida favorito en todo el mundo

A principios de la década de 1980, los científicos de Nihon Tokushu Noyaku Seizo de Tokio, un brazo de Bayer, comenzaron a utilizar la nitiazina, un insecticida producido en California una década antes. Descubrieron un nuevo compuesto que era 100 veces más efectivo para matar los parásitos de los cultivos, como los áfidos. Llamado imidacloprid, el producto químico se lanzó al mercado en la década de 1990 y rápidamente se convirtió en uno de los insecticidas más ampliamente utilizados en el mundo. A mediados de los años 2000, el imidacloprid y otros compuestos similares constituían una cuarta parte de todos los insecticidas. Estos compuestos dañan el sistema nervioso de los insectos al hacer que los nervios se activen continuamente hasta que fallan, llegando a provocar la muerte. Muchos neonicotinoides se aplican directamente a las semillas y son absorbidos por las plantas en crecimiento. Si la planta florece, los químicos llegan al polen y al néctar.


En Francia, donde las semillas de girasol cubiertas de imidacloprid salieron al mercado en 1994, los apicultores dieron la alarma. Decían que sus abejas melíferas no volvían a su colmena después de los vuelos, y echaban la culpa a los girasoles. Las preocupaciones desencadenaron una prohibición en Francia en 1999 sobre las semillas de girasol recubiertas con imidacloprid, que continúa hasta el día de hoy –”aunque se basó en el principio de precaución, en lugar de pruebas formales de daño”-, dice Axel Decourtye, investigador del Instituto de Abejas de Avignon, Francia.

Los científicos se apresuraron a encontrar esas pruebas – o evidencias de que la preocupación era exagerada. Los investigadores rápidamente descubrieron que las abejas melíferas alimentadas con altas dosis de neonicotinoides morían. E incluso dosis subletales desencadenaron un comportamiento inusual: las abejas melíferas expuestas cambiaron sus hábitos alimenticios, buscando alimentos menos a menudo pero durante períodos más largos (3). Otras investigaciones mostraron (4) que los neónicos actúan en partes del cerebro de la abeja asociadas con la memoria y el aprendizaje. Las abejas melíferas entrenadas para responder a olores particulares sacando la lengua, por ejemplo, se comportaron peor -o no aprendieron la tarea en absoluto- cuando se las dosificó con un insecticida neónico.

En cada etapa, los críticos plantearon nuevas preguntas acerca de cuán realistas eran los experimentos, dice Decourtye. “¿Cómo sabemos si las dosis de neonicotinoides son realistas? ¿De afectar a los individuos tiene algún efecto en la colonia?”

Estudios de campo

A medida que el trabajo continuó en el laboratorio, los investigadores también comenzaron a recurrir a los estudios de campo. En 2012, Decourtye y sus colegas publicaron un artículo (5 ) en el que mostraban que lo que llamaron “intoxicación por tiametoxam” parecía interferir en la capacidad de las abejas melíferas para regresar a sus colmenas después de buscar comida en el campo, al aire libre. Sin embargo, ese estudio todavía dosificaba los alimentos de las abejas con neonicotinoides, en lugar de permitirles alimentarse de cultivos tratados.

Al mismo tiempo, un equipo británico descubrió (6) que no sólo las abejas melíferas podían estar en peligro. Informaron que las colonias de abejorros expuestos a niveles “realistas en el campo” de imidacloprid en el laboratorio y luego creciendo en en campo lo hacían más lentamente que los abejorros del grupo de control. También produjeron un 85% menos de nuevas reinas. Ese trabajo fue dirigido por Dave Goulson, un investigador de abejas que actualmente trabaja en la Universidad de Sussex en Brighton, Reino Unido. En 2006, Goulson fundó una organización benéfica dedicada a la conservación de los abejorros, y la gente empezó a contarle sus preocupaciones sobre los neonicotinoides. “Para empezar, yo tenía mis dudas”, dice. Pero en 2014, el Grupo de Trabajo sobre Plaguicidas Sistémicos (TFSP) -un grupo de 30 científicos, entre ellos Goulson- anunció que había analizado 800 estudios revisados por pares sobre neonicotinoides y abejas, y encontró “suficientes pruebas para solicitar una acción por parte de las Agencias de Regulación” (8).

El estudio de Rundlöf se propuso ser el más serio hasta ahora. Su equipo sembró ocho campos en Suecia con semillas oleaginosas de colza recubiertas de clotianidina, y ocho con semillas no tratadas. Encontraron (1) no sólo que las colonias de abejorros en los campos tratados crecían peor que los grupos de control, sino también que el número de abejas silvestres en los campos tratados disminuyó. Los portavoces de la industria señalaron que las colonias de abejas melíferas no se vieron afectadas, sino que también argumentaron, por ejemplo, que los investigadores sólo habían colocado un pequeño número de abejas silvestres en los campos, por lo que los hallazgos podrían no ser estadísticamente sólidos. Sin embargo, Rundlöf señala que los investigadores también estudiaron a las abejas silvestres que volaban alrededor y que tenían los datos de la colonia de abejorros para obtenerlos. “Sé que tenemos pruebas sólidas”, dice.

A mediados de 2017, el mayor estudio realizado hasta la fecha -financiado con cerca de 3 millones de dólares por la industria- informó de sus esperados resultados (2). Científicos del Centro de Ecología e Hidrología (CEH)cerca de Wallingford, Reino Unido, habían puesto abejas melíferas, abejas albañiles (Osmia bicornis) y abejorros en 33 campos de colza en el Reino Unido, Alemania y Hungría. Esta vez, las semillas, sembradas en invierno, habían sido recubiertas con clotianidina o tiametoxam, o con un tratamiento sin neonicotinoides libre de pesticidas.

Los investigadores, liderados por el entomólogo del CEH Ben Woodcock, encontraron que sufrían más daños los abejorros y las abejas mason más expuestos a los insecticidas neonicotinoides La situación de las abejas era más complicada: en algunos casos, los neonicotinoides parecían afectar a la salud de las abejas, pero en otros no. En el Reino Unido y Hungría, los compuestos neónicos parecieron reducir el número de abejas obrera en las colmenas de las abejas melíferas; en Hungría, los investigadores también observaron menos huevos en estas colmenas, lo que indica un menor éxito reproductivo. En Alemania, sin embargo, las colmenas de abejas expuestas a los neónicos tenían más huevos – un resultado desconcertante. En general, el estudio del CEH concluyó que los neonicotinoides redujeron la capacidad de las abejas para establecer nuevas colonias después del invierno. El resumen del editor de la revista sobre el artículo se publicó bajo el título:”Daños confirmados”.

Las empresas agroquímicas que financiaron el estudio no están de acuerdo. En una conferencia de prensa celebrado en junio, cuando los científicos del CEH presentaron sus resultados -sin Woodcock, que estaba en el extranjero- los portavoces de Syngenta y Bayer dijeron a los periodistas que tanto el análisis del estudio como sus conclusiones eran cuestionables. Señalaron que el equipo de Woodcock había analizado más de 200 documentos informativos sobre las abejas melíferas; 9 mostraron un efecto negativo de los neonicotinoides, mientras que 7 fueron positivos. “La conclusión simplista publicada no refleja los datos presentados en este documento “, argumentó Peter Campbell, especialista en medio ambiente de Syngenta de Reading, Reino Unido, en una declaración publicada en los medios de comunicación.

Woodcock estaba indignado por las críticas. En una entrevista con el grupo ecologista Greenpeace, dijo que la industria lo había acusado de mentiroso. Ahora, dice, lamenta las palabras utilizadas, pero todavía cree que la industria cerró los ojos ante los resultados. “Siento que lo que dije, aunque inapropiado, no fue una reacción irrazonable “, dice. Los efectos negativos se produjeron en áreas clave relacionadas con la salud de las abejas, dice, y agrega que para las empresas industriales negar que los neonicotinoides están teniendo un efecto sobre las abejas es “probablemente ingenuo”.

Muchos de los científicos con los que la Nature habló estuvieron de acuerdo. “Creo que la mayoría de los investigadores subrayan que el debilitamiento de las poblaciones de abejas causado por los neonicotinoides está probado “, dice Decourtye. Pero no todos están tan seguros. ” La pregunta de si el daño a las abejas se traduce en un efecto sobre las poblaciones enteras de abejas es mucho más difícil de demostrar “, dice Linda Field, jefa del departamento de Biointeracciones y Protección de Cultivos de Rothamsted Research de Harpenden, Reino Unido. “Las colonias maduras pueden sobrevivir incluso si las abejas individuales se ven afectadas, porque otras abejas obreras compensan el daño”, señala Nigel Raine, biólogo de la Universidad de Guelph en Canadá. Pero las abejas solitarias, como las abejas silvestres y los abejorros reina que aparecen tras la hibernación, podrían estar en mayor riesgo.

Campbell piensa que muchos académicos son “neutrales” en la materia, pero no se expresan de manera clara al respecto. Los estudios que muestran daño a las abejas tienden a atraer la atención de los medios de comunicación, y se publican en revistas de amplia difusión, mientras que los que no muestran impacto alguno son relegados a publicaciones menos citadas, dice. Pero Goulson y Woodcock dicen que algunos de los estudios que la industria cita como que no muestran ningún daño son estadísticamente dudosos, y más imperfectos que los ensayos que muestran daño.

Christian Maus, científico líder mundial en el cuidado de las abejas de Bayer, Monheim am Rhein, Alemania, escoge sus palabras cuidadosamente. “Creo que está claro y no debatido que los neonicotinoides tienen algo de toxicidad intrínseca para las abejas “, dice. “Pero en condiciones realistas, como las que prevalecen en el campo y la práctica agrícola, no hemos visto ninguna evidencia de que puedan estar dañando a las colonias de abejas, por ejemplo, cuando se aplican correctamente “.

Efectos combinados

Los investigadores están mirando más allá de las simples relaciones entre un solo pesticida y el daño a las abejas. En un artículo de 2012 (8), Raine y sus colegas demostraron que la exposición de abejorros a un neonicotinoide en combinación con un insecticida piretroide obstaculizó su capacidad para recolectar polen. Las colonias expuestas a ambos compuestos experimentaron mayores pérdidas de abejas obreras que los controles, o colonias dosificadas con sólo uno. El estudio fue el primero en mostrar efectos combinados, dice Raine, lo cual es importante porque las abejas están expuestas a múltiples compuestos en la naturaleza. Y este año, en un artículo (9) publicado junto con el de Woodcock, un equipo canadiense que estudió las colonias de abejas melíferas cercanas del maíz descubrió que la presencia del fungicida boscalida redujo a la mitad la dosis de neonicotinoides necesaria para causar la muerte.

Ese trabajo también sugirió que los químicos neónicos pueden desplazarse lejos de las plantas que se supone deben proteger: al identificar las fuentes de granos de polen en las colmenas, los investigadores mostraron que las abejas estuvieron expuestas a los neónicos principalmente a través del polen de plantas no tratadas. Los neonicotinoides son solubles en agua – así es como se mueven de las semillas a los tejidos vegetales en crecimiento. “Pero eso también significa que pueden ser arrastrados de la semilla al suelo y tal vez a otras plantas “, dice Christian Krupke, entomólogo de la Universidad Purdue en West Lafayette, Indiana.

En un estudio (10), Krupke descubrió que sólo el 1,34% de la clotianidina aplicada como tratamiento de las semillas demaíz terminó en los tejidos del cultivo. Los neonicotinoides que penetran en el entorno más amplio podrían causar otros problemas más indirectos. Un estudio de 2014 (11) realizado en los Países Bajos, por ejemplo, reveló una disminución de las poblaciones de aves que comen insectos en zonas con altas concentraciones de neonicotinoides en el agua. Sugirió que los químicos podrían haber agotado el recurso alimenticio de las aves.

Algunos investigadores se preguntan ahora si el uso de los neonicotinoides tiene algún beneficio. En otro estudio (12), el grupo de Krupke no encontró beneficios en el rendimiento del maíz por el uso de neonicotinoides en Indiana. En este cultivo, dice, el uso profiláctico de los neonicotinoides -que a menudo forman parte de un manojo de pesticidas que se venden preaplicados a las semillas- es una tontería.

“El grupo de Krupke no encontró beneficios

en el rendimiento del maíz por el uso de

neonicotinoides en Indiana. En este cultivo, dice,

el uso profiláctico de los neonicotinoides –

que a menudo forman parte de un manojo de pesticidas

que se venden preaplicados a las semillas- es una tontería”.

La forma en que se usan no tiene sentido “, dice. “Sólo tiene sentido por un motivo: el beneficio del fabricante”.

Campbell insiste en que los neonicotinoides sí proporcionan aumentos en el rendimiento, pero gran parte de las evidencias son privadas e inéditas. Desde las restricciones de los neonicotinoides de la UE, dice Maus, la investigación sugiere que ha habido un descenso del 4% en el rendimiento de la colza oleaginosa. Independientemente de que las restricciones hayan tenido o no algún efecto, los agricultores han protestado furiosamente contra la pérdida de la capacidad de usar neonicotinoides. Los informes sugieren que muchos intentan compensar aplicando cantidades cada vez mayores de piretroides, que se rocían sobre los cultivos, en lugar de aplicarse a las semillas; estos productos químicos pueden traer sus propios riesgos para la salud si se usan en grandes cantidades, porque son tóxicos para los peces y los insectos acuáticos.

La palabra B

Los reguladores de algunos países pronto decidirán si deben tomar nuevas medidas para restringir los neonicotinoides, y aquí los investigadores están divididos. Algunos grupos, como Greenpeace y Pesticide Action Network, han defendido la prohibición del uso de neonicotinoides en todos los cultivos al aire libre, no sólo en aquellos que podrían ser atractivos para las abejas, como las flores de colza amarillo brillante.

“Muchos agricultores dependen fundamentalmente de los neonicotinoides “, dice Woodcock. Y si se restringe severamente un producto químico podría significar que se utilicen mayores cantidades de otras sustancias dañinas. “Si la gente no puede usar neonicotinoides y van a otros insecticidas, ¿es eso mejor? Hay muchos usos de efecto multiplicador “, dice Field.

“Esa preocupación apunta a mayores dudas sobre los sistemas regulatorios que permitieron la entrada en el mercado de agroquímicos como los neonicotinoides”, dice Goulson. Muchos investigadores dudan en abogar por las prohibiciones categóricas. Algunos, como Rundlöf, dicen que no es su trabajo hacer recomendaciones políticas. Pero Goulson dice que su punto de vista ha cambiado a medida que las evidencias se han incrementado. En 2014 -en el momento del primer informe de síntesis del TFSP- pensó que podría haber ciertas situaciones en las que los neonicotinoides eran la mejor opción. Pero desde entonces, dice, ha habido evidencias aún más sólidas de que las poblaciones de insectos colapsan, y es difícil regular las prohibiciones parciales. “Creo que ahora votaría a favor de una prohibición completa”, dice.

Cualquiera que sea el caso, dice Goulson, cada vez es más pesimista en cuanto a las posibilidades de que se alcance un consenso entre la industria y el mundo científico. “Estoy llegando a la conclusión de que nunca habrá un cambio de actitud “, dice. No hay nada que cualquier científico pueda hacer a estas alturas para que la gente reciba una respuesta.Nature, 551, 156–158, 9 de noviembre de 2017—————————————————————

9 de noviembre de 2017

¿EL PRÓXIMO VACA MUERTA? UN NEGOCIO DE US$ 9 BILLONES SE ESCONDE EN EL NOA





¿EL PRÓXIMO VACA MUERTA? UN NEGOCIO DE US$ 9 BILLONES SE ESCONDE EN EL NOA
EL PAÍS TIENE UNA DE LAS RESERVAS MÁS IMPORTANTES DEL MUNDO DEL MINERAL MÁS CODICIADO POR LA INDUSTRIA TECH. INICIATIVAS PÚBLICAS Y PRIVADAS QUIEREN AGREGARLE VALOR PARA NO QUEDARSE SOLAMENTE EN LA EXTRACCIÓN. LA CIFRA SE DESPRENDE DE MULTIPLICAR LAS RESERVAS DE LITIO EN TONELADAS (EN EL PAÍS) POR EL PRECIO ACTUAL DE LA TONELADA DEL MATERIAL YA ENRIQUECIDO.
Por Enrique Garabetyan - 07 de Noviembre 2017

La sigla “Li” es el símbolo del primer elemento metálico que aparece en la tabla periódica y se lo caracteriza como el más liviano de los sólidos. En su forma pura es blando y su color oscila entre plateado y blanco.

Pero el litio representa mucho más que su aburrida definición de manual de química de colegio secundario: hoy su extracción y aprovechamiento es una promesa tecnológica que puede llegar a torcer el destino económico del NOA y convertir a la Argentina en uno de los mayores proveedores globales de una materia prima que está experimentando una demanda explosiva.

Además, a diferencia de lo que ocurre con otros minerales, como el oro y la plata, el litio ofrece la posibilidad de industrializarlo, al menos parcialmente, en forma local, de manera de sumarle valor y multiplicar las posibles exportaciones por cientos de millones de dólares.

¿Por qué extraer y procesar este metal podría convertirse —en los próximos años— en un paradigma económico que iguale, o supere, a lo que hoy es la soja? “Porque el litio tiene un alto potencial electropositivo, lo que le permite ser utilizado en la elaboración de baterías para generar una enorme densidad de energía y potencia por unidad de masa”, define Ernesto Calvo, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del Conicet.


Ernesto Calvo, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas
y Naturales de la UBA e investigador del Conicet


“De hecho, las primeras pilas de litio que presentó la compañía Sony en 1991, son las que permitieron la actual revolución de la electrónica portátil donde el litio cumple un papel clave para el funcionamiento de las baterías que permiten el funcionamiento de teléfonos celulares, cámaras digitales, tablets y notebooks, entre muchos otros dispositivos”, resume quien para muchos es el mayor especialista en la materia en todo el mundo.

Lo cierto es que la demanda global de litio está explotando. Y la razón central es que así como hoy el “ícono” social por excelencia es el iPhone, en un par de décadas lo será Tesla, símbolo del auto eléctrico. “Automotrices tradicionales como Volvo se comprometieron públicamente a que, desde 2019, solo fabricarán autos eléctricos o híbridos y abandonarán los motores de combustión a nafta.

China, por su parte, anunció en forma oficial que, desde el 2025, al menos uno de cada cinco de los autos salidos de sus fábricas funcionarán en base a electricidad; mientras que Francia e Inglaterra esperan, para el año 2040, que todo su parque automotor sea de este tipo”, resalta el científico. “Es un cambio radical y eso ya está generando un enorme aumento de la demanda del litio, porque todo vehículo de esta categoría requiere de baterías que, con la tecnología actual, utilizan unos cinco kilos de este metal por cada auto, el equivalente a lo que se necesita para hacer funcionar 17.000 iPhones.”

Cada auto eléctrico usa el equivalente a lo que se necesita para hacer funcionar 17.000 iPhones

“Aparte de los dispositivos, también se necesita litio para fabricar baterías que puedan ser usadas para almacenar energía proveniente de fuentes renovables, como solar o eólica”, explica Calvo. Hay baterías de titanato de litio y óxido de litio y manganeso que demostraron una vida útil de entre 20 y 30 años, que es lo mismo que ya ofrece un panel solar. “Podríamos pensar en armar kits para dotar de energía a poblaciones y establecimientos de zonas rurales, aislados de las redes eléctricas. Hay informes de consultoras internacionales que demuestran que la electrificación rural es un mercado muy grande ya que, solo en América latina, hay 30 millones de personas alejadas de las redes eléctricas.”

Por otra parte, también se usa litio en la industria farmacéutica. Y un kilo de este mineral, que vale US$ 9, puede transformarse en un kilo de fármacos —usados para el tratamiento de trastornos como la bipolaridad— que se vende a US$ 900. No es la única opción: también se utiliza litio en aleaciones para la industria aeronáutica y un jet de Airbus puede tener en su estructura hasta 400 kilos. Finalmente, también se lo emplea en la elaboración de vidrios cerámicos de algunos electrodomésticos.

Esta tendencia creciente explica porqué, en 2016, se cruzó un umbral simbólico en este mercado: la demanda global —por primera vez — superó a la oferta y eso causó que el precio del kilo de litio se disparara de los tradicionales US$ 6 a más de US$ 16 por cada 1.000 gramos.
Un lugar en el mundo

Tal vez lo más interesante es que Argentina ocupa, por su geología, un lugar privilegiado para poder pisar fuerte en este nuevo negocio: “se calcula que el 65 por ciento de las reservas mundiales se ubican en el triángulo geográfico que abarca los salares del norte de Argentina, Chile y del sur de Bolivia”, detalla Marcelo Álvarez, gerente general de la Cámara de Empresas Mineras de la Argentina (CAEM). Y agrega: “si nuestra industria hace bien las cosas en los próximos años, podemos posicionarnos como un jugador mundial y proveer a un mercado de enorme crecimiento”.

Esta aspiración está en consonancia con un completo informe publicado a mediados de este año por los responsables de la Secretaría de Minería del Ministerio de Energía. Según este paper, “durante 2016, la Argentina contribuyó con el 16 por ciento de la producción global, solo superada por las minas de Australia (40 por ciento) y de Chile (33 por ciento)”.

Para los autores del estudio oficial, las provincias que tienen las mayores reservas en formato de salares son tres: Jujuy, Salta y Catamarca y los depósitos ya relevados localmente indican que hay disponibilidad para 133 años de explotación, de acuerdo al consumo global que tendrá este elemento desde el 2025.

En otro estudio de la misma dependencia se detalla que “el mercado internacional del litio se encuentra en un ciclo ascendente, cuyo ritmo se ha acelerado en los últimos años, especialmente debido a la demanda de baterías para distintas aplicaciones de la industria automotriz. Por otra parte, el costo de la tonelada de carbonato de litio registró un fuerte incremento —del 48 por ciento — en apenas dos años, cuando pasó de un promedio de US$ 5.050 en 2014 hasta los US$ 7.475 en 2016, alcanzando picos que superaron los US$ 9.000.

También aumentó la demanda de litio metálico que, en 2016, culminó con un mercado de 37.800 toneladas, 13,5 por ciento más que en 2015. Y, vale la pena aclarar que también hubo un cambio en la principal aplicación a la que se dedicó la producción, ya que su uso en baterías acaparó el 39 por ciento del mercado y desplazó del histórico primer lugar al uso en la industria de la cerámica y del vidrio. Para el año 2025, más del 66 por ciento de la demanda se empleará en la fabricación de baterías para almacenar energía eléctrica.

"La industria quiere establecer reglas claras para que estos desarrollos cuiden el medio ambiente desde el principio"

En este marco, convertirse en un proveedor clave del rubro minero suena extraño para un país que registra frecuentes conflictos en sus explotaciones mineras. Sin embargo las autoridades de la CAEM aseguran que la extracción del litio es muy distinta a la del oro y otros metales. “La industria quiere establecer reglas claras para que estos desarrollos cuiden el medio ambiente desde el principio porque se trata de un tipo de extracción que está bien visto por la sociedad y consideramos que posee la licencia social necesaria para estos usos, sobre todo porque el sector se planteó desde el principio el desafío de lograr un desarrollo económico de las comunidades aledañas a las zonas de extracción.”

En otras palabras, la minería del litio aspira a despegarse de sus “hermanas” y convertirse en un caso testigo de trabajo conjunto, “capaz de generar valor tanto para las empresas como para la gente que habita la región”.

Según la economista Verónica Cesa, consultora y miembro de la gerencia de Desarrollo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el rol de la Argentina como oferente de esta materia prima será cada vez más importante. “Hoy ya somos el tercer productor de litio a escala mundial y nuestra participación en el mercado ronda el 16 por ciento. Pero seguramente se incrementará a medida que los numerosos proyectos extractivos, que ya están en curso, entren en producción comercial”.

Según esta experta en evaluación de proyectos tecnológicos, “nuestro país, actualmente, produce cloruro y carbonato de litio. Y en 2016 generó exportaciones por más de US$ 190 millones”.

Sin embargo esta cifra podría multiplicarse exponencialmente, según Calvo. “Si bien pensar en fabricar baterías para autos en forma local no parece hoy algo posible, ya que competir con las plantas y los costos de las fábricas chinas es complejo, sí tenemos posibilidades para agregar valor a esta materia prima antes de exportarla. Por ejemplo la industria química puede elaborar sales de litio que luego se usan en las baterías.”

Sumar este simple paso no es menor: “exportar carbonato de litio sin procesar puede generar US$ 9.000 por tonelada. Pero si la industria química local lo procesa y convierte en hexafluorofosfato de litio y en combinaciones de sales, la tonelada de exportación puede valer 10 veces más: de US$ 9 por kilo se puede llegar a obtener US$ 100 e inclusive hasta US$ 1.000 por kilo exportado”, explica Calvo. Más escéptico es, sin embargo, sobre la riqueza que generan las regalías sobre el valor de la salmuera. 

Todo cambia
La revolución apalancada por la extracción de litio ya está generando cambios económicos significativos en el noroeste argentino. “En nuestros salares, de donde se lo extrae a un costo tres veces menor que si se lo hace de minas rocosas, en la forma tradicional, el litio tiene una alta disponibilidad”, le dice a Infotechnology la ingeniera Carolina Sánchez, directora técnica de INTI Jujuy. “Y por eso explotarlo en esas geografías es muy competitivo.” Eso explica que, entre los años 2005 y 2013 la actividad extractiva haya crecido un 60 por ciento.

Por otra parte, la Argentina le ofrece a la industria privada un entorno favorable a estas inversiones. “Las primeras grandes empresas interesadas en explotarlo llegaron en 2001 y explicaban que acá era más fácil invertir porque en Bolivia y Chile fue declarado mineral estratégico y eso complicaba la explotación.”
Entre las razones que separan a esta industria de otras actividades extractivas similares se destaca el dato de que “para sacar litio no se requiere del uso de sustancias tóxicas, aunque sí se necesita agua y energía por lo que tenemos que desarrollar sistemas productivos que sean más eficientes”, recuerda Sánchez.

Y como muestra de lo que esta industria puede hacer por la economía local en los próximos años, desde el INTI Jujuy explican que hoy están asistiendo a casi una veintena de Pyme de la zona que le proveen servicios a las mineras que trabajan en el norte del país. Se trata de proveedores locales, algunos muy chicos y otras que ya tienen un staff de 60 personas.

Según Sánchez desde el INTI les ofrecen un paquete de herramientas de gestión empresarial y los ayuda a hacer planificación de inversión para que puedan crecer en forma sustentable. “Los resultados ya se están viendo. Es una actividad que está dinamizando la economía local.”

Enrique Garabetyan

FUENTE:
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