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Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

19 de octubre de 2017

Argentina: El país que Monsanto esta envenenando



Argentina: El país que Monsanto esta envenenando

Por Michael Warren y Natacha Pisarenko / overgrowthesystem.com través filmsforaction.com

La productora estadounidense en biotecnología ha convertido a la Argentina en el tercer productor mundial de soja, pero los productos químicos que impulsan el auge no se limitan a la soja y el algodón y los campos de maíz. Contaminan rutinariamente hogares y aulas y el agua potable. Un coro creciente de médicos y científicos advierte que su uso no controlado podría ser responsable de la creciente número de problemas de salud a aparecer en los hospitales de la nación sudamericana. En el corazón del negocio de la soja de Argentina, de casa en casa encuestas de 65.000 personas en las comunidades agrícolas encontraron tasas de cáncer de dos a cuatro veces mayor que el promedio nacional, así como mayores tasas de hipotiroidismo y enfermedades respiratorias crónicas. Fotógrafo de Associated Press Natacha Pisarenko pasó meses documentar el tema en las comunidades campesinas a través de Argentina.

La mayoría de las provincias de Argentina prohíben plaguicidas de pulverización y otros agroquímicos próximos a los hogares y las escuelas, con las prohibiciones que van en distancia de 50 metros a tanto como a varios kilómetros de las zonas pobladas. The Associated Press encontró muchos casos de la soja plantada tan sólo unos metros de las casas y las escuelas, y de productos químicos mezclados y cargados en tractores dentro de barrios residenciales. En los últimos 20 años, la pulverización de agroquímicos ha multiplicado por ocho en Argentina- de 9 millones de galones en 1990 hasta 84 millones de galones de hoy. El glifosato, el ingrediente clave en los productos de Round Up de Monsanto, se utiliza más o menos ocho a diez veces más por hectárea que en los Estados Unidos. Sin embargo, Argentina no aplica las normas nacionales para los productos químicos agrícolas, dejando a la elaboración de normas a las provincias y la aplicación a los municipios. El resultado es una mezcolanza de regulaciones ampliamente ignoradas que dejan a la gente peligrosamente expuesta.




En este 16 de abril 2013, foto, Felix San Román camina en su propiedad en Rawson, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. San Román dice que cuando él se quejó de las nubes de los productos químicos a la deriva en su patio, los pulverizadores lo enfermaron, fracturando su columna vertebral y la anulación de los dientes. "Esta es una pequeña ciudad en la que nadie se enfrenta a cualquier persona, y las autoridades de mirar hacia otro lado", dijo San Román. "Todo lo que quiero es que ellos puedan seguir la ley vigente, que dice que no puede hacer esto dentro de 1,500 metros. Nadie sigue este. ¿Cómo puedes controlarlo? "(AP Photo / Natacha Pisarenko)

El glifosato, el ingrediente clave en el popular marca de Monsanto Roundup de pesticidas, es uno de los herbicidas más utilizados del mundo. Se ha determinado que es seguro, si se aplica correctamente, por muchas agencias regulatorias, incluidas las de los Estados Unidos y la Unión Europea.

El 1 de mayo, la Agencia de Protección Ambiental siquiera levantó los niveles permitidos de residuos de glifosato en los alimentos, concluyendo que en base a los estudios presentados por Monsanto, "hay una certeza razonable de que no ocasionará ningún perjuicio a la población en general o para los bebés y los niños de exposición agregada ".

23 provincias argentinas tomen la iniciativa en la regulación de la agricultura, y las reglas varían.

La pulverización se prohibió a 3 kilómetros (1,9 millas) de áreas pobladas en algunas provincias y tan poco como 50 metros (55 yardas) en otros. Alrededor de un tercio de las provincias establece ningún límite en absoluto, y la mayoría carecen de políticas detalladas de aplicación.

Una ley ambiental federal requiere aplicadores de sustancias químicas tóxicas de suspender o cancelar las actividades que amenazan la salud pública ", aun cuando el vínculo no se ha demostrado científicamente" y "sin importar los costos o consecuencias", pero nunca se ha aplicado a la agricultura, el auditor general, encontró el año pasado.

En respuesta a las quejas crecientes, la presidenta Cristina Fernández ordenó a una comisión en 2009 para estudiar el impacto de la fumigación de agroquímicos en la salud humana. Su informe inicial pidió "controles sistemáticos sobre las concentraciones de herbicidas y sus compuestos ... tales como estudios de laboratorio y de campo exhaustivos que implican formulaciones que contienen glifosato, así como sus interacciones con otros productos agroquímicos ya que se utilizan actualmente en nuestro país."

Pero la comisión no se reúne desde 2010, el auditor general nose encuentra...

Los funcionarios del gobierno insisten en que el problema no es la falta de investigación, pero la desinformación que juega con las emociones de la gente.

"He visto un sinnúmero de documentos, encuestas, videos, artículos en la prensa y en las universidades, y en realidad de nuestros ciudadanos que leen todo este fin mareado y confundido", dijo el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso. "Creo que tenemos que dar a conocer el compromiso de que Argentina tiene que ser un productor de alimentos. Nuestro modelo como una nación exportadora ha sido puesta en duda. Tenemos que defender nuestro modelo ".

En una declaración escrita, el portavoz de Monsanto Thomas Helscher dijo que la compañía "no tolera el mal uso de pesticidas o la violación de cualquier ley de plaguicidas, reglamento o decisión judicial."

"Monsanto tiene la mayordomía de productos en serio y nos comunicamos regularmente con nuestros clientes sobre el uso adecuado de nuestros productos", dijo Helscher.




En este 24 de septiembre 2013, de la foto, un tractor conocido como "mosquito" desempolva un campo cerca de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, Argentina. La mayoría de las provincias prohíben pulverización junto a hogares y escuelas, que varían en distancia de 50 metros a tanto como a varios kilómetros de las zonas pobladas. Pero The Associated Press encontró muchos casos de la soja plantada tan sólo unos metros de las casas y las escuelas, y de productos químicos mezclados y cargados en tractores dentro de barrios residenciales. (AP Photo / Natacha Pisarenko)

Argentina fue uno de los primeros en adoptar el nuevo modelo de agricultura biotecnológica promovidos por Monsanto y otras empresas agrícolas estadounidenses.

En lugar de convertir la tierra vegetal, la pulverización de pesticidas y luego esperar a que el veneno se disipa antes de la siembra, los agricultores siembran las semillas y después rocían sin dañar los cultivos modificados genéticamente para tolerar los productos químicos específicos.

Este "sin labranza" método toma mucho menos tiempo y dinero que los agricultores pueden cosechar más cosechas y expandirse a tierra no vale la pena antes.

Pero las plagas desarrollan resistencia, más aún cuando los mismos productos químicos se aplican a los cultivos genéticamente idénticos a gran escala.

Así, mientras que el glifosato es uno de los herbicidas más seguras del mundo, los agricultores ahora lo utilizan en concentrados más altos y se mezclan en mucho más tóxico venenos, como el 2,4, D, que el ejército estadounidense utiliza en "Agente Naranja" para defoliar la selva durante el Vietnam Guerra.

En 2006, una división del Ministerio de Agricultura de Argentina recomendó agregar etiquetas de precaución instando a que las mezclas de glifosato y los productos químicos más tóxicos se limitarán a "zonas agrícolas lejos de los hogares y los centros de población." La recomendación fue ignorada, según la auditoría federal.

El gobierno se basa en la industria de investigación aprobado por la EPA, lo que dijo el 1 de mayo que "no hay ninguna indicación de que el glifosato es un producto químico neurotóxico y no hay necesidad de un estudio de neurotoxicidad del desarrollo."

El biólogo molecular Dr. Andrés Carrasco en la Universidad de Buenos Aires, dice la carga de los cócteles químicos es preocupante, pero incluso el glifosato solo podría significar un problema para la salud humana. Él encontró que la inyección de una dosis muy baja de glifosato en embriones puede cambiar los niveles de ácido retinoico, haciendo que el mismo tipo de defectos espinales en las ranas y los pollos que los médicos cada vez más se está registrando en las comunidades donde los productos químicos agrícolas son ubicuos.

Este ácido, una forma de vitamina A, es fundamental para mantener cánceres bajo control y activación de la expresión genética, el proceso por el cual las células embrionarias se desarrollan en órganos y miembros.

"Si es posible reproducir esto en un laboratorio, sin duda lo que está sucediendo en el campo es mucho peor", dijo Carrasco. "Y si es mucho peor, y sospechamos que es, lo que tenemos que hacer es poner esto bajo una lupa."

Sus hallazgos, publicados en la revista Chemical Research in Toxicology en 2010, fueron refutadas por Monsanto, que dijo que los resultados "no son sorprendentes dado su metodología y los supuestos de exposición poco realistas."

Monsanto dijo en respuesta a las preguntas de AP que las pruebas de seguridad química sólo debe ser realizado en animales vivos, y que la inyección de embriones es "menos fiables y menos relevante para la evaluación de riesgos humanos."

"El glifosato es menos tóxico que el repelente se pone en la piel de sus hijos", dijo Pablo Vaquero, director de asuntos corporativos de Monsanto en Buenos Aires. "Dicho esto, tiene que haber un uso responsable y bien de estos productos porque de ninguna manera le ponga repelente en las bocas de los niños y no aplicador ambiental debe rociar los campos con un tractor o un plumero de la cosecha sin tener en cuenta el medio ambiente condiciones y amenazas que se derivan de la utilización del producto ".

En los campos, las advertencias son ampliamente ignoradas.

Durante tres años, Tomasi fue expuesto rutinariamente a los químicos mientras bombeaba plaguicidas en los tanques de cultivo-plumeros. Ahora está a punto de morir de polineuropatía, un trastorno neurológico debilitante, que ha dejado a lo desperdicia y se marchitó.

"Me preparé millones de litros de veneno sin ningún tipo de protección, ni guantes, máscaras o ropa especial", dijo. "Yo no sabía nada. Sólo me enteré más tarde de lo que me hizo a mí, después de contactar científicos ".

"El veneno viene en concentrados líquidos, en envases con un montón de precauciones a tomar cuando se aplica", explicó Tomasi. "Pero nadie toma precauciones."

Con la soja que venden por alrededor de $ 500 por tonelada, planta cultivadores donde pueden, a menudo sin tener en cuenta las directrices de Monsanto y la ley provincial mediante la pulverización sin previo aviso, e incluso en condiciones de viento.

En Entre Ríos, los maestros informaron que los aspersores que no respetaron los límites de 50 metros (55 yardas) en 18 escuelas, dousing 11 durante la clase. Cinco maestros presentaron denuncias contra la policía este año.




En este 01 de abril 2013 foto, Aixa Cano, 5, que tiene lunares peludos en todo el cuerpo que los médicos no pueden explicar, se sienta en un escalón frente a su casa en Avia Terai, en la provincia del Chaco, Argentina. Aunque es casi imposible de probar, los médicos dicen defecto de nacimiento de Aixa puede estar vinculado a los agroquímicos. En Chaco, los niños tienen cuatro veces más probabilidades de nacer con defectos congénitos devastadores desde la biotecnología expandido dramáticamente la agricultura en la Argentina. Productos químicos contaminan habitualmente hogares, aulas y el agua potable. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 02 de mayo 2013 foto, envases de agroquímicos vacíos, incluidos los productos Round Up de Monsanto yacían descartadas en un centro de reciclaje en Quimili, provincia de Santiago del Estero, Argentina. En lugar de una carga química ligera en Argentina, la pulverización de agroquímicos ha multiplicado por ocho, de 9 millones de galones en 1990 a 84000000 galones hoy. El glifosato, el ingrediente clave en los productos de Round Up de Monsanto, se utiliza más o menos ocho a diez veces más por hectárea que en los Estados Unidos. Sin embargo, Argentina no aplica las normas nacionales para los productos químicos agrícolas, dejando a la elaboración de normas a las provincias y la aplicación a los municipios. El resultado es una mezcolanza de regulaciones ampliamente ignoradas que dejan a la gente peligrosamente expuesta. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 01 de abril 2013, foto, Silvia Alvarez se inclina contra su casa de ladrillo rojo, manteniendo un ojo en su hijo, Ezequiel Moreno, que nació con hidrocefalia, en Gancedo, en la provincia del Chaco, Argentina. Alvarez culpa a la exposición continua a la fumigación de agroquímicos por dos abortos involuntarios y problemas de salud de su hijo. Chaco informes nacimiento provinciales muestran que los defectos congénitos se cuadruplicaron en la década después de los cultivos modificados genéticamente y sus productos agroquímicos relacionados llegaron. (AP Photo / Natacha Pisarenko)



En este 31 de marzo 2013, foto, Erika, la derecha, y su hermana gemela Macarena, que sufren de una enfermedad respiratoria crónica, de pie en el interior de su casa en Avia Terai, en la provincia del Chaco, Argentina. La madre de los gemelos, Claudia Sariski, cuya casa no tiene agua corriente, dice que ella no dejó que sus hijos beben de los envases de plaguicidas desechados que guarda en su patio polvoriento. Pero sus pollos hacer, y ella no tiene otra agua para lavar la ropa de la familia con. (AP Photo / Natacha Pisarenko)



En este 24 de septiembre 2013, de la foto, un tractor usado para agroquímicos pulverización se refleja en espejo lateral de un coche en una carretera en Paraná, en la provincia de Entre Ríos, Argentina. El glifosato representa dos tercios de todos los agroquímicos utilizados en Argentina, pero la resistencia a los pesticidas está obligando a los agricultores a mezclar en otras sustancias tóxicas como el 2,4, D, que el ejército estadounidense utiliza en...




En este 24 de septiembre 2013 de la foto, los estudiantes juegan al fútbol durante el recreo en una escuela rural cerca de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, Argentina. Los maestros dicen que la finca que linda con el patio de su escuela ha sido rociado ilegalmente con pesticidas, incluso durante las horas de clase. En Entre Ríos, los maestros informaron que los aspersores que no respetaron la obligación legal de 50 reveses metros fuera 18 escuelas, y rociaron 11 de ellos mientras los estudiantes estaban en sesión. Ya cinco profesores han presentado denuncias contra la policía. (AP Photo / Natacha Pisarenko)


En este 16 de abril 2013, foto, habla activista Oscar Alfredo Di Vincensi en un teléfono celular dentro de su tienda de campaña durante su unipersonal huelga de hambre exigiendo que se aplican agrotóxicos no se permitirá dentro de 1000 metros de las casas, en la plaza principal de Alberti, en provincia de Buenos Aires, Argentina. A principios de este año, Di Vincensi era en un campo agitando una orden judicial que prohíba la pulverización dentro de 1.000 metros de las viviendas en su ciudad de Alberti; un tractorista le rociaron con pesticidas. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 25 de septiembre 2013, de la foto, el ganado es acorralados cerca de la ciudad de Berabevu, en la provincia de Santa Fe, Argentina. Como ganaderos argentinos vuelven a la soja más alta de lucro, ganado anteriormente alimentados con pasto son engordados con maíz y harina de soja en corrales de engorde. Toda la cosecha de soja de Argentina y casi todo su maíz se han convertido genéticamente modificado en los 17 años desde que Monsanto Company, con sede en St. Louis prometió grandes rendimientos con menos pesticidas usando sus semillas y productos químicos patentados. El cultivo de soja solo se ha triplicado a 47 millones de hectáreas, la transformación de una nación, una vez conocida por su ganado alimentado con pasto en el tercer mayor productor mundial de soja. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 31 de marzo 2013, foto, Erika, izquierda, y su hermana gemela Macarena, que sufren de una enfermedad respiratoria crónica, jugar en su patio trasero cerca de envases de agroquímicos reciclados llenos de agua que se utiliza para el lavado de su aseo, la alimentación de sus pollos y lavado sus ropas, cerca de la localidad de Avia Terai, en la provincia del Chaco, Argentina. La madre de los gemelos, Claudia Sariski, cuya casa no tiene agua corriente, dice que ella no dejó que sus hijos beben el agua de los envases de plaguicidas desechados. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 31 de marzo 2013, foto, Camila Verón, 2, nacido con problemas múltiples de órganos y discapacidad grave, se encuentra fuera de su casa en Avia Terai, en la provincia del Chaco, Argentina. Los médicos dijeron a la madre de Camila, Silvia Achaval que los productos agroquímicos pueden ser los culpables. Es casi imposible demostrar que la exposición a una sustancia química específica causó cáncer o defectos de nacimiento de una persona, pero los médicos dicen que estos casos merecen una investigación gubernamental rigurosa. "Me dijeron que el agua hizo que esto sucediera, ya que rocían mucho veneno aquí", dijo Achaval. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 08 de julio 2013 de la foto, el Dr. Andrés Carrasco, un biólogo molecular de la Universidad de Buenos Aires, hace una pausa durante una entrevista en Buenos Aires, Argentina. Carrasco encontró que la inyección de dosis muy bajas de glifosato, un herbicida, en embriones puede cambiar los niveles de ácido retinoico, haciendo que el mismo tipo de defectos espinales en las ranas y los pollos que los médicos están registrando cada vez más en las comunidades donde los productos químicos agrícolas son ubicuos. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 23 de septiembre 2013, de la foto, los envases de plaguicidas vacíos listos para su reciclaje se recogen dentro de un recinto por la asociación empresarial agrícola en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, Argentina. Ampliamente ignorados directrices ministro de Salud argentino recomiendan perforar los envases vacíos para evitar su reutilización por los residentes. La asociación dice que los contenedores se recicla en un tubo de plástico. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 03 de mayo 2013, de la foto, estudiantes de pie fuera de su escuela rural en Pozo del Toba, en la provincia de Santiago del Estero, Argentina. La mayoría de las provincias argentinas limitan lo cerca fumigación se puede hacer en las zonas pobladas, con retrocesos que van desde un mínimo de 50 metros a tanto como varios kilómetros. Pero The Associated Press encontró muchos casos de la soja plantada tan sólo unos metros de las casas y las escuelas, y los productos químicos mezclados y cargados en tractores dentro de barrios residenciales. (AP Photo / Natacha Pisarenko)




En este 03 de mayo 2013, de la foto, los estudiantes montan una moto junto a un campo de maíz biotecnológico en su camino a la escuela en Pozo del Toba, provincia de Santiago del Estero, Argentina. Estadounidense de biotecnología se ha convertido a la Argentina en una potencia materias primas, pero los productos químicos necesarios no se limitan a los campos, contaminar rutinariamente hogares, aulas y el agua potable. Ahora, un coro creciente de médicos y científicos está advirtiendo que la fumigación no controlada podría ser la causa de los problemas de salud a aparecer en los hospitales de la nación sudamericana. (AP Photo / Natacha Pisarenko)





En este 26 de septiembre 2013, foto, Sofía Gatica participa en una protesta para bloquear los camiones entren en el sitio donde Monsanto Company es la construcción de su mayor planta de producción de semilla de América Latina, en la localidad de Malvinas Argentinas, en la provincia de Córdoba, Argentina. Toda la cosecha de soja del país y casi todo su maíz y el algodón se han convertido genéticamente modificado en los 17 años desde que la compañía con sede en St. Louis prometió mayores rendimientos. Fumigación de agroquímicos ha multiplicado por ocho. Después de recién nacido de Gatica murió de insuficiencia renal, presentó una denuncia en la provincia de Córdoba que llevó el año pasado a primera condenas penales de Argentina para proyectar en ilegal. (AP Photo / Natacha Pisarenko)



En este 16 de abril 2013 fotos, soja listos para la cosecha están bañadas en luz de la tarde cerca de Rawson, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Estadounidense de biotecnología se ha convertido a la Argentina en el tercer productor mundial de soja, pero los productos químicos que impulsan el auge no se limitan a la soja y el algodón y los campos de maíz. Contaminan rutinariamente hogares y aulas y el agua potable. Un coro creciente de médicos y científicos advierte que su uso no controlado podría ser responsable de la creciente número de problemas de salud a aparecer en los hospitales de la nación sudamericana. (AP Photo / Natacha Pisarenko)





En este 09 de marzo 2013, de la foto, los residentes se reúnen para hablar con el Dr. Damian Verzeñassi sobre los problemas de salud que tengan acerca de agroquímicos en la plaza principal de Alvear, en la provincia de Santa Fe, Argentina. En el corazón del negocio de la soja de Argentina, de casa en casa encuestas de 65.000 personas en las comunidades agrícolas encontraron tasas de cáncer de dos a cuatro veces mayor que el promedio nacional, así como mayores tasas de hipotiroidismo y enfermedades respiratorias crónicas. (AP Photo / Natacha Pisarenko) 


6 de octubre de 2017

SALTA: Tensa calma se vive en tierras de El Gólgota y El Toro


2 DE OCTUBRE 2017 - La posesión de tierras desune a puesteros y enfrenta a la empresa con la Iglesia. Pero el verdadero problema es el agua. Sin ella no hay posibilidades para nadie.

Jaime Barrera

Un sector de cerros y aguadas entre El Gólgota y El Toro. Agencia

En plena Quebrada del Toro el clima sigue enrarecido. Es un caldo de cultivo de la desunión e intereses que dilatan la solución a la intranquila parsimonia de este bello lugar enclavado al oeste de la provincia, en pleno departamento Rosario de Lerma, en la jurisdicción de la comuna de Campo Quijano.

Desde que Foxter SA tiene nuevos dueños, hay demandas de desalojo para alrededor de ocho puesteros.

Surgen denuncias de amenazas de ambos lados, pero también en esta historia aparecen puesteros manifestando su beneplácito por el acuerdo alcanzado con la empresa que les permitirá trabajar sus parcelas en comodato por 40 años.

La Iglesia Católica pide el diálogo y el perdón, aunque recalca: "Siempre apoyaremos al más débil".

La empresa arguye su posesión legítima de todas estas tierras, que quieren el bienestar de los habitantes, reconocen que "hay puesteros con quienes no se puede dialogar, que no son originarios y llegan a ser violentos al momento de tratar de comunicarse con ellos".

Entre el tire y afloje de un lado y del otro, la realidad muestra otro panorama del que nadie habla. Son necesidades elementales para subsistir al corto plazo. Ellas son la falta de agua y la escasa mano de obra local. En la actualidad estas comunidades están amenazadas con desaparecer si no se remedia este grave problema.

En la inmensa finca El Gólgota con sus alrededor de 80 mil hectáreas, el agua es escasa. Son miles de tierras sin una gota del líquido que da vida al hombre y a la naturaleza. El terreno sedimentado absorbe con facilidad el pequeña caudal de un manantial natural que brota desde los cerros cercanos.

Ahora se suma otro problema. En la actualidad los puesteros sufren por la escasa mano de obra existente en la zona. La razón es conocida: los planes sociales.

Son 160 mil hectáreas entre esta finca y la ubicada en el paraje El Toro. Son tierras propias de la precordillera salteña, agreste, árida y muy sufrida. Se estima que allí viven alrededor de 120 puesteros dispersos en tanta soledad.

De la mayoría de los consultados lugareños que viven y producen en estas extensiones, sus edades oscilan entre los 40 y los 80 años. No hay jóvenes que trabajen estas tierras. Según la empresa Foxter apenas 300 hectáreas son utilizables para el cultivo.

"Con algunos puesteros estamos trabajando para mejorar las acequias que cruzan las tierras productivas. Hay gente que ha entendido la situación y nos pide ayuda, pero hay otros que anteponen su identidad originaria como excusa de usurpar tierras. Se meten en la tierras productivas" comentó a El Tribuno el ingeniero agrónomo Facundo Robles, gerente de agronegocios de Foxter SA.

Cerca de la casona utilizada como base de la administración de Finca El Gólgota, a metros del puesto de control de Gendarmería en la ruta nacional 51, un lugareño de profesión agente sanitario, usurpó un campo de una hectárea a razón de ser originario.

"Así como este caso, hay otros, que a metros de la administración y donde tenemos las tierras utilizables para el cultivo se nos metió otro lugareño de Incahuasi en 5 hectáreas. Estas situaciones las hemos judicializado, pero hay otras personas con quienes se llegó a un acuerdo para seguir trabajando sus tierras. Entre todos podemos ayudarnos para mejorar esos campos con la llegada de agua permanentemente. La falta de agua es el gran problema en toda esta región", aseguró.

Lugareños divididos y otros avivados

“Tierra sin agua no es productiva”, dice Livorio Erazo. Con sus 77 años sigue como arrendatario en la zona de Lampasar de 5 hectáreas.

“Yo trabajo acá hace muchos años y siempre arrendé a esta gente (Foxter y su anteriores dueños). Nunca tuve problemas. Espero que me ayuden porque debo trabajar solo, los changos no quieren trabajar ahora. Esos planes sociales nos jodieron la vida a los puesteros”.

Sobre la casona, el equipo periodístico de El Tribuno se encuentra con Teofilo Mamaní. Supo ser presidente de la comunidad originaria de El Golgota y hoy trabaja para Foxter y por aparte consiguió un comodato para seguir explotando unas tierras cercanas a la administración en donde vive con su familia. “Acá hay gente con necesidad y otras avivadas que se hacen pasar por originarios, pero viven en Salta o Quijano. Esta empresa dijo que nos puede ayudar, pero algunos se molestaron porque dicen que nos van a correr a todos. Hay que vivir el día a día en esta zona. La gente debe elegir por su conveniencia”.


Iglesia

“Debemos unir a la comunidad por medio del diálogo y el amor, no sembrando temor en la gente de esta zona que son sumisos y dóciles. Hay casos en donde se sacará a la gente porque no firmaron el comodato por las tierras. Hay gente que vive en estas tierras de generación en generación. No sé si son originarios, pero también tienen un derecho adquirido”, sostuvo el padre Walter Medina del Centro Eclesial de Alfarcito.

3 de octubre de 2017

Anomalías Congénitas y abortos espontáneos asociados a exposición ambiental a glifosato en un pueblo agrícola argentino.

Anomalías Congénitas y abortos espontáneos asociados a exposición ambiental a glifosato en un pueblo agrícola argentino.
25 septiembre, 2017

Investigación presentada en el 38º Congreso Argentino de Pediatria de la Sociedad Argentina de Pediatría sobre el impacto de la contaminación con glifosato sobre la salud reproductiva humana.


Introducción: Argentina utiliza anualmente 240.000 toneladas de glifosato en sus cultivos transgénicos resistentes a glifosato y un cambio en el perfil de morbilidad y mortalidad es percibido en las áreas agrícolas, trastornos reproductivos como abortos y anomalías congénitas parecen prevalecer ahora. Monte Maíz es un típico pueblo agrícola, el Intendente en 2014 nos requirió un estudio de salud ambiental debido a que apreciaban un aumento en las frecuencias de esos trastornos.

Objetivo: Evaluar frecuencias de anomalías congénitas y abortos inexplicables y analizar contaminación ambiental para desarrollar hipótesis de causalidad.

Materiales y Métodos: Un estudio ecológico exploratorio fue

desarrollado para evaluar la contaminación ambiental urbana y las frecuencias y distribución de malformados y abortos, utilizando un análisis de la distribución de fuentes de contaminación que incluía mediciones de pesticidas en matrices ambientales, junto a un estudio trasversal de prevalencias de malformados y abortos que exploró asociaciones con diferentes variables.













Resultados: Glifosato fue detectado en suelo y polvillo de granos, sus 

concentraciones fueron más elevadas en el interior del pueblo que en el área rural. 975 toneladas de plaguicidas son utilizadas en la región, 650 de ellas son glifosato y se manipulan dentro del pueblo. No hallamos otras relevantes fuentes de contaminación.

Carga de glifosato por persona y por año
Cantidad de glifosato que se aplica en Monte Maíz 650.000 litros por año
Carga de exposición a glifosato en Monte Maíz 80 litros por persona por año
Cantidad de glifosato que se aplica en Argentina 290.000.000 litros por año
Carga de exposición a glifosato en Monte Maíz 7 litros por persona por año


853 niños nacieron en los últimos 10 años, 25 de ellos nacieron con anomalías congénitas, una tasa de prevalencia de 2,93%, que no incluye los niños malformados que murieron en este lapso (estimado en 12 casos, tasa presunta de 4,33%). RENAC informa en Argentina 1,4% anomalías en 2013, entre dos y tres veces mayor que Monte Maíz.

Ocurrieron 98 abortos en últimos 5 años entre 981 mujeres en edad reproductiva, 62 de ellas tuvieron solamente un evento, 15 sufrieron dos y 2 de ellas tuvieron tres abortos, significando una tasa de abortos no intencionales de 9,98 por 100 mujeres en edad reproductiva, el Ministerio de Salud nacional la estima en 3%, tres veces más baja.

Conclusiones: Este estudio corrobora la concurrencia de alta exposición a glifosato y trastornos reproductivos, muchos estudios demuestran genotoxicidad generada por glifosato y otros plaguicidas dando plausibilidad biológica a nuestros hallazgos. Otros diseños de estudios son requeridos para clarificar causalidad, pero se debe proteger la salud reproductiva de la población en forma precautoria.










FUENTE: 

2 de octubre de 2017

“Los argentinos están muy intoxicados por el glifosato”



Marie Monique Robin, la autora del documental “El mundo según Monsanto” está trabajando en un nuevo film de investigación sobre los efectos nocivos del glifosato, el herbicida con el que se riegan millones de hectáreas de campos argentinos.

Marie-Monique Robin está vinculada con la Argentina desde hace muchos años. Esta periodista de investigación, cineasta y escritora francesa, nacida en 1960, es la autora del libro y el documental Escuadrones de la Muerte, la Escuela Francesa (2003), que comprobó que los métodos empleados por los militares argentinos durante la dictadura 1976-1983 se basaron en técnicas que las Fuerzas Armadas francesas aplicaron en Argelia. Robin llegó hace unas semanas nuevamente invitada por el Festival Internacional de Cine Ambiental (Finca), organizado por el Instituto Multimedia DerHumALC, y estuvo presentando una retrospectiva de sus trabajos audiovisuales más importantes vinculados con el medio ambiente, entre los que sobresale “El mundo según Monsanto”, que generó una bisagra en la concientización de la gente respecto al daño que causan a los seres humanos y a los animales los agroquímicos empleados por empresas multinacionales. El tercer motivo por el que Marie-Monique Robin está en la Argentina es que está filmando un documental y escribiendo un libro de investigación –ambos sin título por ahora– sobre los efectos nocivos del glifosato, el herbicida más famoso con el que se riegan millones de hectáreas de campos argentinos y que provoca severos efectos nocivos para la salud.

“El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo, sobre el cual hay una gran polémica en este momento, después de que el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer que depende de la OMS clasificó al glifosato como cancerígeno probable”, cuenta Robin en diálogo con Página/12. Y amplía: “Aquí se utilizan también genéricos porque la patente que tiene Monsanto cayó en 2000 y, entonces, ahora hay otros que hacen herbicidas basados en glifosato”.

La periodista y cineasta comenta que hay muchos estudios que demuestran que el glifosato produce cáncer en los animales. “Cuando eso sucede, sabemos que produce cáncer en los humanos también. Hay una gran polémica porque el glifosato es el herbicida más utilizado del mundo y está muy ligado a los transgénicos, los organismos genéticamente modificados, como es el caso de la soja en la Argentina”, afirma Robin. Y brinda un dato contundente: “Hay 21 millones de hectáreas de soja transgénica fumigadas con glifosato”. Cada diez años, en Europa y Estados Unidos se realiza un estudio a través del cual los productores de herbicidas tienen que volver a pedir la autorización de comercialización. “Eso estaba previsto para 2015 en Estados Unidos y Europa. Normalmente es un proceso automático por el que miran un poquito y mantienen las cosas, pero en este caso no ha sido posible porque hay muchos estudios de científicos independientes que demuestran que el glifosato es altamente tóxico y muy peligroso para la salud y el medio ambiente. Hay mucha presión para autorizarlos y tampoco han dicho que lo van a prohibir. No dicen ni que sí ni que no”, explica Robin.

–¿Eso implica un cambio?

–Es muy interesante porque eso significa que por primera vez hay un debate muy fuerte. El problema es que, con respecto al glifosato que se utiliza aquí, los datos son totalmente increíbles: según un informe de 2012 (que es el último que se tiene) se calculó que por el consumo que se da en la Argentina son 300 millones de litros de glifosato en todo el país. Eso significa que son 5 litros para cada argentino por año. Es la mayor tasa del mundo. Los argentinos están totalmente intoxicados por el glifosato. Estuve en Estados Unidos para entrevistar a los científicos que trabajan sobre esto. Pero aquí también hay muy buenos científicos. Dentro de los mil estudios que revisó el CIIC de la OMS fueron seleccionados veinte argentinos. Y los entrevisté. Uno de ellos fue Andrés Carrasco, que ya murió y que fue víctima de una campaña de difamación aquí, pero que es considerado afuera como uno de los grandes científicos argentinos. El contribuyó largamente a entender cómo el glifosato provoca malformaciones congénitas con un modelo con anfibios. Por otra parte, la semana pasada estuve en Chicago filmando una conferencia sobre el autismo. Y algunos científicos han hecho una relación entre la exposición al glifosato y el autismo.

–¿Por qué cree que en la Argentina se produce esta situación?

–En el libro El mundo según Monsanto escribí sobre cómo fue posible aquí, menciono la crisis del 2001 y antes de esto Monsanto quería difundir la soja transgénica. En el 96 empezó en Estados Unidos, después quisieron venir a América latina. En principio, la idea era Brasil pero no pudieron porque allí dijeron: “No, necesitamos una ley que no hay”. Entonces, Monsanto vino a la Argentina en la época del presidente Menem que… Bueno, ¿entiende lo que quiero decir? Los transgénicos llegaron aquí sin que nadie se diera cuenta. Hubo una crisis en Europa por las harinas de animales que se prohibieron y, entonces, se buscaron proteínas vegetales. La Argentina se lanzó hacia esto y fue muy apoyada con lo de la soja transgénica. Recuerdo que en 2005 vine por estos temas (ya había venido antes por la película sobre la dictadura) e hice un documental titulado Argentina, la soja del hambre. Me acuerdo que había entrevistado al agrónomo Walter Pengüe, que era uno de los pocos que decía: “Esto va a ser un problema”. Hablaba de la resistencia de las malezas. Cuando usas siempre glifosato, que es un herbicida muy fuerte, las malezas se adaptan. Y ya en 2005, siete años después de la introducción de los transgénicos acá, me había entrevistado con Pengüe y también con un productor de soja. Me dijeron que se había empezado con los transgénicos con un litro de glifosato por hectárea y en 2005 eran tres porque ya las malezas se habían adaptado. Hoy en día, ¿sabe cuánto? La semana pasada un productor de Entre Ríos me dijo que se utilizan ocho litros por hectárea. Y Pengüe me comentó el otro día que, a veces, son hasta doce litros por hectárea.

–¿Cambió algo desde que estrenó el documental El mundo según Monsanto o todo sigue igual o peor?

–El otro día vino el yerno de Andrés Carrasco. Tenía mi libro, que fue traducido a 22 idiomas. Me pidió si le podía hacer una dedicatoria para la hija de Andrés, porque ese era el libro de Andrés. Me comentó que Andrés le había dicho que el libro le había provocado un click. Cuento esto porque a mucha gente tanto mi documental como el libro El mundo según Monsanto les provocó lo mismo. Pero no cambió nada: cuando vine en 2005 había 16 millones de hectáreas sembradas con soja y fumigadas con glifosato. Hoy en día son 21 millones, pero la concientización de la gente sí se incrementó: de los científicos, de los abogados y de los ciudadanos.

–¿No cree que parte de la ciencia puede estar al servicio de las grandes corporaciones y del poder político?

–En la Argentina, con el dato que comenté de los veinte estudios, es un número importante. Se nota que todo viene de la universidad pública, que hace un gran trabajo porque no tiene ningún interés financiero en los resultados de los estudios, que es el problema con los laboratorios privados que son pagados por la industria. Se ve que hay conflictos de intereses y hasta corrupción. Un epidemiólogo estadounidense me contó que la ciencia que trabaja para la industra privada no publica los estudios porque no quiere que se revisen los datos. Esa es una ciencia prostituida. Y es un gran problema actualmente.

–¿Qué la impulsa a hacer estos documentales de denuncia y de advertencia sobre las problemáticas que se generan en el medio ambiente? ¿Se siente sola en esta batalla?

–No hay muchos periodistas de investigación que hagan esto. Pero me motiva mucho. El impacto del documental El mundo según Monsanto es increíble porque sirvió de verdad a mucha gente, incluyendo políticos: por ejemplo, lo presenté en el Parlamento de París, en el Europeo, en el de Canadá, Japón, también en los de Paraguay y Brasil. El impacto es muy grande y muchas personas de países diferentes me dicen: “Gracias a ese documental o al libro entendí lo que es un transgénico”, porque muchas veces no se sabe. También tengo mucho apoyo. Entonces, me motiva mucho.

–¿Sus documentales apuntan a generar modificaciones en las corporaciones o a que la gente común se entere de quienes ponen en riesgo la vida de la población mundial?

–Soy periodista de investigación y trabajo en lo que hay que investigar. El tema del modelo agroindustrial lo conozco muy bien porque llevo años en esto. Además, soy hija de agricultores. Entonces conozco la agricultura desde adentro.

–Pero su gran objetivo sería que haya una modificación a nivel de las corporaciones, ¿no?

–Sería bueno que los directivos de las multinacionales se dieran cuenta de los daños que están causando. Por eso, con distintas personalidades de la sociedad civil internacional, como el profesor Olivier de Schutter, que fue relator de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, y es un eminente jurista lanzamos una iniciativa: el Tribunal Internacional Monsanto que va a tener lugar en La Haya en octubre de 2016. Yo soy la madrina de ese tribunal.

–¿Cuál es el objetivo?

–En La Haya es simbólico porque está la Corte Penal Internacional. También Monsanto porque es una multinacional típica. Es un ejemplo perfecto de cómo se puede destruir a los ecosistemas y lo que el Papa Francisco llama “la casa común”. Nosotros vimos que si eres una víctima de Monsanto y quieres hacerle un juicio porque tienes un cáncer (la OMS señaló que hay una relación entre un tipo de cáncer y el glifosato), lo que queda es pedir dinero para tener una indemnización por los daños que has sufrido. Nosotros decimos que eso no es suficiente porque hay que mandar a la cárcel a los directivos. En el tribunal habrá jueces de fama internacional que aceptaron participar en él con víctimas, abogados, etcétera. La primera meta es evaluar los daños causados por Monsanto con distintos productos. Y una indeminización que va a ser simbólica porque somos nosotros los que hemos creado el tribunal. Pero va a ser un verdadero tribunal, aunque lo hayamos creado nosotros. El procedimiento será normal. La segunda meta es que los jueces hagan recomendaciones a la Corte Penal Internacional para que se conozca una nueva figura penal: el ecocidio (crimen contra el ecosistema), que no existe todavía. Hoy en día, la Corte Penal Internacional conoce cuatro crímenes: el genocidio, el crimen de lesa humanidad, el delito de agresión y el delito de guerra. Nosotros decimos que actualmente hay numerosos problemas con los ecosistemas, como dice el Papa Francisco: contaminaciones de todo tipo, destrucción de esos ecosistemas, cambio climático. Para todo eso necesitamos un nuevo instrumento legal que permita mandar a la cárcel, una vez comprobado, a los directivos de las multinacionales o sus aliados que son responsables de esas destrucciones. Si hay una acción civil para pedir dinero no les importa nada porque pagan y siguen. Es muy única esta iniciativa y la estamos preparando.

Fuente: Página 12 

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30 de septiembre de 2017

En seis meses se desmontaron en el norte 47.000 hectáreas de bosques nativos




En seis meses se desmontaron en el norte 47.000 hectáreas de bosques nativos

Argentina es uno de los diez países en el mundo que más ha desmontado, en este panorama en los últimos seis meses se talaron 47.000 hectáreas de bosques nativos protegidos por la Ley de Bosques que no se cumple. Greenpeace pide una ley penal para sancionar a los productores responsables de la tala ilegal.
Por Material de Internet 01/08/2017

Argentina está dentro de un podio que demuestra la falta de una política ambiental: es uno de los diez países en el mundo que más ha desmontado: entre 1990 y 2015 se perdieron 7,6 millones de hectáreas de bosques nativos, algo así como 300 mil hectáreas al año. Según un informe de Greenpeace entre enero y junio de este año se desmontaron en las provincias del norte alrededor de 47.000 hectáreas de bosques para dar paso a la ganadería y a la soja transgénica.

El 80% de la deforestación se centra en cuatro provincias: Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Salta, el 42% de esa tala se produjo en tierras protegidas. De todas, Chaco fue donde más creció la deforestación. En los últimos seis meses se desmontaron 17.000 hectáreas, 10.000 en forma ilegal. Santiago del Estero taló 13.701 hectáreas, 8.003 protegidas. Formosa desmontó 7.754 hectáreas, 136 de forma ilegal. Salta tuvo un desmonte de 7.009 hectáreas y 678 se hallaban protegidas. Todos los desmontes ilegales corresponden a tierras protegidas por la Ley de Bosques que en Argentina no se cumple, sólo se trata de un mero slogan usado políticamente por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

“Se aplican multas a los infractores de la Ley de Bosques pero no son suficientes para desalentar el delito; en muchos casos es clara la complicidad de los funcionarios en la violación de la normativa legal”, afirma Hernán Giardini, Coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace. “Estamos pidiendo una Ley penal que sancione a los responsables de destruir los bosques nativos con penas de 2 a 10 años de prisión. Quienes destruyen los bosques no son empresarios, son delincuentes”.

Los números que divulga la ONG ambientalista son oscuros en términos de protección de la naturaleza. Desde que la Ley de Bosques fue sancionada en el año 2007 hasta finales del 2016 se desmontaron 2,4 millones de hectáreas, en esta inmensa pampa de troncos caídos, 750.000 hectáreas estaban protegidas por esa Ley que cuesta tanto cumplir, fudamentalmente porque la política se sirve de los “favores” para no cumplirla para financiarse, en este juego de corrupción los intendentes son protagonistas centrales, porque es bajo sus órbitas de gobierno en donde se mira para otro lado, permitiendo el desmonte de productores amigos del poder.

FUENTE:
http://www.sunchaleshoy.com.ar/2017/08/01/en-seis-meses-se-desmontaron-en-el-norte-47-000-hectareas-de-bosques-nativos/

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Alertan por los impactos de la soja en la provincia


17 de junio de 2014

Alertan por los impactos de la soja en la provincia
Ya hay cultivos experimentales en San Rafael, Lavalle y Santa Rosa. Su afección al suelo, la flora, la fauna y la salud humana son las principales consecuencias negativas.

Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Junto con Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones y parte de Salta, Tucumán, Catamarca, San Luis, La Pampa, La Rioja, Río Negro y Jujuy, Mendoza podría convertirse en un nueva provincia sojera. Es que desde hace dos años empresarios del rubro han comenzado a plantar cultivos experimentales de esta oleaginosa en San Rafael, Santa Rosa y Lavalle.

Así los productores de soja, que ya ocupan 60% de la extensión sembrada de todo el país, parecen ir por más al buscar cultivarla bajo riego en zonas tradicionalmente no aptas por la baja cantidad de precipitaciones anuales.

Ante este panorama especialistas remarcan los impactos negativos que este monocultivo en el suelo, la flora, la fauna y en la salud de las poblaciones cercanas.

Desembarco en Mendoza

Desde el Instituto de Desarrollo Rural (IDR), que depende del Ministerio de Agroindustria y Tecnología de la provincia, son conscientes que hay proyectos experimentales que buscan plantar soja en Mendoza, pero desconocen la cantidad de tierras empleadas porque no han sido asentadas en el Registro Único de Tierras (RUT).

“Desde hace varios años se vienen haciendo pruebas pilotos en distintos lugares de la provincia, tratando de ver en qué zona sería más propicio cultivar”, comenzó a explicar Francisco Gómez, titular del IDR quien aclaró que los productores no están obligados a declarar el cultivo y que no pesa sobre él ningún tipo de restricción. “No hay una política activa referida a hacer un seguimiento o tratar de disuadir para no plantar soja”, aseguró.

De todas formas, según su visión, las condiciones actuales de la provincia no serían propicias para que a los productores les sea rentable cultivar soja.

Asimismo reconoció el efecto ambiental perjudicial que podría tener: “Como todo monocultivo causa un impacto ambiental negativo con respecto a la flora y la fauna por la explicación de agroquímicos en forma masiva”, destacó Gómez.

Desde el INTA de San Rafael han tomado conocimiento que la multinacional Nidera está realizando pruebas para este cultivo. “Si bien nuestros suelos se adaptan a esta oleaginosa, inevitablemente tiene algunos efectos colaterales, pero sobre todo por el uso continuo de la misma plantación en el mismo terreno”, expuso Guillermo Guida, jefe del instituto en ese departamento quien precisó que esto provoca una extracción selectiva de nutrientes del suelo y la proliferación de plagas y enfermedades. “Lo que se recomienda siempre es la rotación de cultivo y mucho más en el caso de la soja, pero sabemos que ha venido proliferando un modelo de repetición por un motivo económico que perjudica al suelo”, aseveró.

Problemas de salud

Para el doctor cordobés Medardo Ávila Vázquez, coordinador de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, una de las principales consecuencias negativas de las plantaciones de soja se puede ver en la salud. “El modelo de cultivo no es sustentable ya que genera que las plantas se hagan resistentes a los herbicidas y que los productores tengan que aumentar la dosis todos los años afectando negativamente en las poblaciones rurales”, detalló el profesional.

En Córdoba, hay más de 5 millones de hectáreas cultivadas con soja por lo que sólo durante 2013 se tiraron 75 millones de litros de agroquímicos. “Hemos hecho mediciones de aguas de lluvia entre octubre y marzo y encontramos altas concentraciones de glifosato (herbicida principal utilizado) lo que da cuenta de que esos venenos han cambiado la atmósfera de toda la provincia”, señaló.

Entre las enfermedades que causa este herbicida enumeró el cáncer, problemas respiratorios y reproductivos. “Las mujeres que están expuestas a estos compuestos abortan espontáneamente de forma más frecuente y tienen más probabilidades de que los chicos nazcan con malformaciones”, indicó.

El médico también se refirió a los impactos en los ecosistemas: el desmonte, la contaminación de los ríos y la reducción de la biodiversidad.A pesar de la alta rentabilidad de este negocio para Ávila Vázquez no le queda mucho tiempo: “Ya hay países de Europa como Dinamarca y Holanda que han decidió no comprar más semillas transgénicas porque los chanchos nacen con malformaciones”, dijo.

Menos mano de obra

Por su parte, Patricio Eleisegui, periodista y autor del libro “Envenenados” sobre el desarrollo de la soja en todo el país, manifestó que una de las particularidades que tiene el cultivo es que genera costos muy bajos de producción porque emplea menos mano de obra que otro tipo de plantaciones.

“Por ejemplo para 100 hectáreas de soja se necesita un puesto de trabajo cuando en ganadería se necesitan entre 9 y 10”, precisó a la vez que remarcó que con maquinaria de última generación se pueden llegar a manejar 1.000 hectáreas con una sola persona. “Si uno cultiva soja necesariamente tiene que dejar de lado otro cultivo por lo que necesariamente va cambiando la matriz productiva hacia una con menos mano de obra”, destacó.

Con respecto a la expansión en Mendoza aclaró sobre la necesidad de establecer algún tipo de control de impacto ambiental. “Están introduciendo semillas transgénicas cuyo efecto en el ecosistema se desconoce y si el estado no fija las reglas, las empresas van a actuar con total libertad”, aseguró.

Expansión sojera

En el año 1970, la soja comenzó en la Argentina como una plantación casi experimental. Durante esta década empezó a expandirse lentamente y en 1972 fue declarada cultivo de interés nacional.

El hito que provocó su explosión cuantitativa fue en 1996 cuando se comenzaron a comercializar los primeros cultivos de soja transgénica resistentes al herbicida glifosato. A partir de entonces se fue extendiendo desde el este hasta ocupar gran parte de la zona oeste del país donde se encuentra la Diagonal Árida.

Para la campaña 2013-2014, se han sembrado más 20.000.000 de hectáreas de las que se espera cosechar alrededor de 53.000.000 de toneladas de granos, un nuevo récord de la soja en el país, que hoy representa el 20% de lo producido en el mundo.

A pesar de las retenciones por su exportación que son de 35% este cultivo sigue siendo altamente rentable para los productores.

FUENTE: 

El desmonte disminuyó 40% de los servicios ecosistémicos en Salta


Un informe de la FAUBA a la Defensoría del Pueblo de la Nación demuestra que en Salta la remoción ilegal del monte reduce dramáticamente la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono o evitar el ascenso de las napas.


Al poseer menos cobertura vegetal, las áreas desmontadas pierden capacidad para proveer el servicio de regulación hídrica. Esto causa un aumento en la recarga de los acuíferos, el ascenso de las napas freáticas y serios problemas de salinización. Foto: centromandela.com

POR: PABLO ROSET 22 MARZO, 2017

(SLT-FAUBA) En gran parte de nuestro país, la incorporación de nuevas tierras a la producción agrícola se hace a expensas de desmontes. La remoción del bosque original, asociada al cultivo posterior de soja, baja la capacidad de tales ecosistemas para proveer servicios. Eso es, precisamente, lo que investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) determinaron en la Provincia de Salta. Su informe para la Defensoría del Pueblo de la Nación (DPN) deja en claro que las áreas desmontadas al margen de la ley dejan de brindar hasta un 40% de sus servicios ecosistémicos (SE), en promedio.



El IPSE puede ser usado como un indicador agregado del estado o las tendencias en la provisión de servicios ecosistémicos en escalas espaciales grandes.

“A pedido de la DPN, cuantificamos la provisión de SE en áreas desmontadas ilegalmente en Salta, en una ventana de tiempo entre 2006, justo antes del desmonte, y 2015. Hicimos dos tipos de análisis. En el primero comparamos para un mismo momento (el 2014) las parcelas desmontadas contra bosques de referencia cercanos sin desmontar. En el segundo comparamos las parcelas desmontadas contra sí mismas antes del desmonte. Es decir, 2015 vs. 2006. En el primer caso, la pérdida promedio fue del 40%. En el segundo, la caída fue mayor aun”, afirmó José Paruelo, profesor del Departamento de Métodos Cuantitativos Aplicados de la FAUBA.

Paruelo señaló que para el informe empleó el índice de provisión de SE (IPSE), un indicador desarrollado en conjunto por investigadores de la FAUBA, el Conicet, la Universidad Nacional de Mar del Plata y la Universidad de la República (Uruguay). “El IPSE fue la herramienta más adecuada para el informe a la DPN ya que brinda una medida relativa de la provisión de SE. Se calcula a partir de datos provistos por imágenes satelitales, lo que nos permite realizar análisis en períodos de tiempo largos (desde 2000), en grandes superficies y de manera económica”. Esta tecnología fue publicada en la revista Ecological Indicators.


El desmonte reduce drásticamente la cobertura vegetal. Esto resalta la necesidad de contar con situaciones de referencia para poder comparar, y revaloriza la importancia de constituir una red amplia de áreas protegidas que cubra los distintos ecosistemas del país. Foto: Greenpeace

“El desmonte redujo la provisión de SE porque afectó varios aspectos clave del funcionamiento de los ecosistemas: su ganancia de carbono (es decir, cuánto producen) y su variación a lo largo del año (es decir, cuándo producen). Las áreas desmontadas fueron más estacionales y menos productivas. Además, también detectamos que allí, la estación de crecimiento comenzó más tarde en el año. Esto último deteriora uno de los más importantes SE de los bosques: la regulación hídrica. Hoy, el riesgo de que las napas freáticas asciendan y que los suelos se salinicen es mayor”, alertó José Paruelo, quien también es Investigador Superior del Conicet.
Los servicios ecosistémicos en la Argentina


El uso de sensores remotos es clave para el estudio de la superficie terrestre en escalas de poco detalle.

Para el investigador, caracterizar la situación ambiental de un territorio extenso como el argentino, o el de un continente entero, es un desafío enorme. En tal sentido, es muy importante contar con índices que describan la capacidad de sus ecosistemas para brindar servicios. “Entre otros, los SE incluyen desde regular el clima, la pérdida de suelo o las inundaciones, hasta proveer alimentos o mantener la diversidad biológica. Es decir, son los aspectos estructurales y funcionales de esos sistemas de los cuales obtenemos beneficios directos, como los alimentos, e indirectos, como el secuestro de carbono. La pregunta es: ¿cómo pasamos de la teoría a describir efectivamente la condición ambiental del país?”.

“A gran escala, la caracterización de la provisión de SE hay que pensarla para cada porción de territorio, y para eso, los datos satelitales son fundamentales”, sostuvo Paruelo, y añadió: “Con ese objetivo desarrollamos el IPSE. En otro estudio que realizamos en la FAUBA, este índice nos permitió estimar cómo cambió la provisión de SE en la Argentina entre 2000 y 2013. Un resultado notable fue un mapa en el que mostramos que el nivel de provisión disminuyó en la mayor parte de nuestro territorio”.


El mapa de tendencias en el IPSE muestra que, para el período 2000-2013, la mayor parte del territorio sufrió una disminución en el nivel de provisión de SE.

Según Paruelo, el mapa sirvió también como disparador de preguntas críticas como: ¿Por qué aumentó o disminuyó la provisión de SE? ¿Hicimos algo mal o está fuera de nuestro control? Para responderlas es necesario contar con situaciones de referencia contra las cuales comparar. Esas situaciones se encuentran en la red de áreas protegidas públicas y privadas.

“Por definición —explicó Paruelo—, las áreas protegidas son las que han experimentado la menor intervención humana y, entonces, resultan ideales como referencia para interpretar los cambios que se observan. En este sentido, el mapa que mencioné antes se debería convertir en una herramienta fundamental para detectar cuáles áreas tendrían que ser preservadas, dado que indica dónde se producen más servicios y cómo es la tendencia en el tiempo”.

“Disponer de índices basados en datos espectrales es muy atractivo. Sin embargo, debemos estar atentos al mal uso que puede hacerse de ellos. Como en el caso de la salud humana, un médico no puede prescindir de la información que le brindan los diagnósticos por imágenes. No confiaríamos mucho en un médico que no toma en cuenta tales elementos. Pero tampoco confiaríamos en aquel que prescinde del análisis clínico y de la observación del paciente. No podemos dejar de lado la observación a campo, la historia natural y la integración de la información proveniente todas las fuentes posibles (desde sensores remotos hasta experimentos, pasando por el conocimiento local) en modelos que describan el funcionamiento de los sistemas socioecológicos. Quienes nos formamos en esta facultad aprendimos eso de Alberto Soriano y de Rolando León, dignos herederos de Alexander von Humboldt en la observación de la naturaleza”, finalizó Paruelo.
ACERCA DEL AUTOR

Ingeniero Agrónomo, MSc. en Recursos Naturales (UBA), escritor y músico.

FUENTE: http://sobrelatierra.agro.uba.ar/el-desmonte-disminuye-la-provision-de-servicios-ecosistemicos-en-salta/
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http://sobrelatierra.agro.uba.ar/santiago-del-estero-lidera-el-ranking-mundial-de-desmontes/

15 de septiembre de 2017

Comemos veneno: "El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida"


  
Comemos veneno: "El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida"

“El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en

Comemos veneno: "El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida" Marie-Monique Robin
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“El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno’”. Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península).

Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como Nuestro veneno cotidiano y El mundo según Monsanto, cuestiona el mito de que la bajada del precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.El cáncer de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según la OMS

La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos. “España es el país más permisivo de la UE con el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.

Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que 'la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.

El cenit del petróleo y la comida barata

Tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsosporque no incluyen los costes directos ni los indirectos”.

Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costes asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen. “Si sumamos todos estos costes a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”. Además, añade Robin, más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas.Tendrán que pasar muchos años para descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos

Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones (como se prevé con la PAC), por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.

Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.
Alimentos saludables en un mundo sostenible

Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas. Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.La gran debilidad de la agroindustria es que se sustenta sobre un modelo dependiente de los combustibles fósiles

“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora. Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.

Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de los intermediarios y finalistas, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.

Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.

12 de septiembre de 2017

SALTA: Alertan sobre la contaminación en el río Arenales


La investigación se inició para detectar si el vertedero contamina al río. A.Mansilla

Alertan sobre la contaminación en el río Arenales
12 DE SEPTIEMBRE 2017 

El CIF detectó elevados niveles de metales pesados en las aguas. El cinc supera 10 veces los valores permitidos.

La contaminación del río Arenales es muy grave: se detectaron hasta diez veces más niveles de metales pesados que los parámetros establecidos en la Ley Nacional 24.051. Los detalles de un informe del Cuerpo de Investigadores Fiscales (CIF) sobre las condiciones de los suelos y aguas subterráneas en cercanías del vertedero San Javier generaron que se tomen más medidas ante la crítica situación.

El informe, que se conoció ayer, se enmarca en una investigación preliminar a cargo del fiscal penal 8, Federico Jovanovics, que busca determinar si los líquidos que emana el basural generan contaminación.

Según los resultados del CIF, se deberá ampliar la investigación ya que concluyeron que hay fuerte presencia de nitritos, cobre y cinc, antes y después del área del San Javier, a cargo de la empresa Agrotécnica Fueguina.

A esa compañía, el municipio le renovó el contrato en diciembre de 2016 para operar en el vertedero por cuatro años. "El convenio prevé rescisión inmediata en caso de comprobarse contaminación", había expuesto en ese entonces el secretario de Ambiente, Federico Casas.

Ayer, el intendente Gustavo Sáenz, dijo que la empresa seguirá "trabajando en cuanto y en tanto demuestre que puede cambiar esta situación".

Para determinar si hay o no responsabilidad de la empresa, el Ministerio Público dispuso que se unifiquen las causas que llevan el fiscal Federico Jovanovics y su par Horacio Córdoba Mazuranic, quien también posee en trámite una investigación similar en las aguas del río Arenales.

Las actuaciones se realizaron tras una serie de denuncias, entre ellas las de concejales del Partido Obrero por posible contaminación.

"Consideramos que este es un asunto de enorme importancia social y por ello la comunidad debe estar al tanto de la contaminación detectada a fin de que tomen sus recaudos, máxime cuando estamos a pocos meses de una nueva etapa estival", difundió Jovanovics a través del portal oficial.

"Sin dudas, ambas fiscalías van a trabajar de manera urgente en estos casos, sin embargo, creemos necesario informar de lo que hasta ahora se pudo detectar, y esperamos poder avanzar con más estudios técnicos y otras medidas de pruebas que seguramente nos darán un mayor panorama de la situación por la que atraviesa uno de los ríos más importantes para Salta, pues cruza la ciudad de extremo a extremo", agregó.

De acuerdo al informe del CIF, en cuanto al cinc, se advierte una presencia que supera en más de diez veces el parámetro establecido.

Para nitritos, una sal existente en el agua en estado de oxidación, el valor máximo permitido es 60 microgramos por litro. Los estudios realizados sobre las muestras tomadas en el Arenales, tanto en la zona anterior como en la posterior a la planta del vertedero, indican 380 microgramos por litro.

En cuanto al cobre, las pruebas exponen la existencia de 5 microgramos por litro, aguas arriba y 13 aguas abajo. Con relación al cinc, la cantidad detectadas es de 400 y 500 microgramos por litro.

Los valores legales aceptables para los casos de "cobre" y "cinc", en tanto, marcan un máximo de 2 y 30 microgramos por litro respectivamente.

Confirmaron la presencia de metales pesados en las aguas del río Arenales

11 DE SEPTIEMBRE 2017
La información surge de un estudio realizado por el CIF.Los niveles de contaminantes como “nitritos”, “cobre” y “cinc”, aparecen con valores muy preocupantes



. Tal como se había informado el 24 de julio pasado en torno a una investigación iniciada a fin de establecer la contaminación de suelo y aguas subterránea en cercanías del vertedero San Javier, el CIF hizo entrega en los últimos días un informe técnico de dos tomas de muestras de agua.

La toma de muestras dispuestas por el fiscal Jovanovics, tenían como objetivo la realización de un estudio técnico complejo respecto a la detección de sustancias contaminantes en el agua del río Arenales, tanto en un sector anterior y como en otro posterior a la planta de tratamiento de residuos.

Como resultado de ello, el fiscal informó con gran preocupación la existencia de contaminación con metales pesados en el agua del río, tanto “aguas arribas” como en “aguas abajo” del vertedero, situación que abrió ahora un panorama más amplio respecto a los pasos a seguir para poder detectar el origen de la contaminación ambiental.

Sobre el informe del CIF, el fiscal explicó que el estudio tenía como objetivo establecer la existencia de elementos contaminantes, la identificación de los mismos y los niveles de contaminación. Para esto último se tomó como base los parámetros establecido en la Ley Nacional 24.051, norma a la cual la Provincia se encuentra adherida.

“En esta ley, reglamentada por el decreto presidencial Nº 831/93, se determinan los valores aceptables de existencia de residuos peligrosos, entre ellas sales y metales pesados”, explicó Jovanovics. En este caso, se “tuvo en cuenta la tabla 2, la cual especifica los “niveles guía de calidad de agua dulce superficial- para la protección de acuática”.

En su informe, el CIF reveló la existencia de tres elementos contaminantes detectados en las muestras tomadas. “Se halló nitritos, cobre y cinc. Lo llamativo es que en para los valores de los dos primeros contaminantes, superan en seis veces los valores guía”, explicó el fiscal.

“En cuanto al cinc, se advierte una presencia que supera en más de diez veces más del valor establecido”, agregó. Para “nitritos”, una sal existente en el agua en estado de oxidación, el decreto 831 señala como valor máximo permitido 60 microgramos por litro. Los estudios realizados sobre las muestras tomadas en el Arenales, tanto en la zona anterior como en la posterior a la planta del vertedero, indican respecto a la existencia de “nitritos” un valor de 380 microgramos por litro. Los valores legales aceptables para los casos de “cobre” y “cinc”, en tanto, marcan un máximo de 2 y 30 microgramos por litro respectivamente.

En cuanto al “cobre”, los estudios realizados indican la existencia de 5 microgramos por litro, “aguas arriba” y 13 “aguas abajo”, mientras que con relación al “cinc”, la cantidad detectadas es de 400 y 500 microgramos por litro.

Mayor complejidad
En vista de que los elementos detectados se tratan de sustancias altamente tóxicas, en este caso para la vida acuática del río Arenales, la fiscalía deberá ahora profundizar la investigación en busca de obtener mayor cantidad de elementos que permitan avanzar con la investigación.

En vista de ello, y atento a la complejidad del caso, el Procurador General Pablo López Viñals, bajo la facultades que posee para extremar los pormenores en busca de garantizar el éxito de la investigación, dispuso la actuación conjunta de los fiscales, Jovanovics y Horacio Córdoba Mazuranic, quien también posee en trámite una investigación similar en las aguas del río Arenales.

De esta manera, los fiscales podrán avanzar con mayor facilidad y agilidad respecto a las distintas pruebas que se deberán realizar de ahora en más, las que tampoco serán sencillas sino que exigirán una mayor complejidad, tanto en su disposición como en su ejecución.

“Consideramos que este es un asunto de enorme importancia social y por ello la comunidad debe estar al tanto de la contaminación detectada a fin de que tomen sus recaudos, máxime cuando estamos a pocos meses de una nueva etapa estival”, explicó Jovanovics.

“Sin dudas, ambas fiscalías van a trabajar de manera urgente en estos casos, sin embargo, creemos necesario informar de lo que hasta ahora se pudo detectar, y esperamos poder avanzar con más estudios técnicos y otras medidas de pruebas que seguramente nos darán un mayor panorama de la situación por la que atraviesa uno de los ríos más importantes para Salta, pues cruza la ciudad de extremo a extremo”, agregó.


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